martes, 17 de marzo de 2009

Habrá 15 mil dirigentes en todo el país del Movimiento para la Transformación de México: AMLO

Ciudad de México, 17 de marzo de 2009

Servicio informativo núm. 656



HABRÁ 15 MIL CUADROS DIRIGENTES EN TODO EL PAÍS DEL MOVIMIENTO PARA LA TRANSFORMACIÓN DE MÉXICO, CON LA CONSTITUCIÓN DE COMITÉS EN LOS 2 MIL 38 MUNICIPIOS: AMLO


Participación del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, durante la presentación del libro Las claves de AMLO, de Martí Batres Guadarrama, en la Casa de Cultura del Periodista, el 16 de marzo de 2009.


Amigas y amigos:


Ha hablado bastante bien. Yo quiero referirme a tres cosas. Primero, agradecerles a ustedes por su confianza, por su apoyo, por su respaldo.


Así como ustedes están convencidos, conscientes, de la necesidad de un cambio en el país, así hay millones de mexicanos, mujeres y hombres dispuestos a luchar para sacar adelante a nuestro pueblo y a nuestro país.


Y, como aquí lo mencionó José Agustín, Bernardo y Martí, en eso estriba nuestra estrategia, en apostar a favor de lo que decida la gente. No tenemos más que eso, pero desde luego esto es lo principal.


No vamos a poder transformar la vida pública de México si no es con la participación y la organización del pueblo y el cambio se tiene que dar de abajo hacia arriba.


Estoy optimista, porque hay un despertar de las conciencias. En la gira por el país lo constaté, hasta en el municipio y en el pueblo más apartado hay mujeres y hombres conscientes y comprometidos con la transformación del país.


Así es como queremos llevar a cabo los cambios que se necesitan. Creo además que no hay otro camino, el país no va a poder salir adelante si no llevamos a cabo una renovación profunda de la vida pública.


Ya el país no aguanta más de lo mismo, no se va a resolver nada con la simulación, con maquillajes, con cambios cosméticos, se requiere una renovación. Hay que cambiar la política económica, hay que cambiar la forma de hacer política, hay que lograr una sociedad justa, humana e igualitaria.


Y esto sólo –repito— se puede dar a partir de un movimiento ciudadano, amplio, incluyente y de abajo hacia arriba.


No podemos pensar que las cosas van a cambiar de arriba hacia abajo, son muy irresponsables los potentados, los que se creen amos y señores en el país, la oligarquía que se ha apoderado de todo.


Además actúan con mucha soberbia, piensan que pueden seguir, y aquí uso la palabra, el término, el concepto de José Agustín, que además es preciso, piensan que pueden seguir oprimiendo al pueblo y que no va a pasar nada.


Están confiados porque tienen el control de la mayoría de los medios de comunicación y administran la ignorancia en el país, pero se les olvida que, como decía Lincoln: Al pueblo se le puede engañar una vez, dos veces, pero no se le puede engañar toda la vida.


Hasta nos convendría que este grupo, que esta mafia siguiera pensando de esta manera, para que no advierta lo que realmente está sucediendo, de este despertar de conciencias.


Vamos a cambiar así el país, estoy convencido de eso, y lo principal es el pueblo. No hay más que eso, pero es algo extraordinario.


Después del fraude, después de que nos robaron la Presidencia, querían destruirnos por completo, porque no era nada más robarnos la Presidencia, era desaparecernos, que no quedara nada de lo que representamos, porque es lo que más les preocupa a los potentados, les molesta cómo nos atrevemos a decir que debe haber Patria para todos, Patria para el pobre y Patria para los humillados. Cómo nos atrevemos a decir que tienen que acabarse los privilegios en México.


De modo que pensaron que podían desaparecernos; incluso Salinas llegó a comentar en una cena que me habían noqueado, pero que seguía yo en el ring y que eso era muy peligroso para ellos.


Han pasado más de dos años y yo les digo que nuestro movimiento se ha consolidado, cada vez hay más gente y cada vez hay más claridad en el propósito que tenemos, ese gran objetivo que es la transformación del país, salvar a México, darle una nueva viabilidad a la Nación, porque —como lo hemos dicho— México y su pueblo merecen un mejor destino.


Vamos bien y —repito— se debe a la gente, nunca en la historia del país había habido tanta gente como ahora, consciente y dispuesta a luchar por un verdadero cambio. Ése es el gran fenómeno.


Eso es lo verdaderamente nuevo, esa revolución de las conciencias, lo que estamos viviendo. Y esto, desde luego, pues también contradice —como lo planteaba José Agustín— a quienes piensan que la política es asunto de los políticos y que el pueblo no cuenta, a los que desprecian a la gente.


Por eso es interesante, es atractiva, esta apuesta de nosotros, porque vamos a echar abajo, vamos a hacer a un lado, toda esa concepción que tiene el político tradicional; ellos también piensan que todo es la política en las cúpulas y que el pueblo no cuenta.


Yo, por eso, siempre insisto entre los compañeros que no debemos despegarnos de la gente, que tenemos que actuar a ras de tierra, no divorciarnos del pueblo, que eso es lo más importante.


Afortunadamente hay en los cuadros dirigentes de nuestro movimiento esa concepción, esa idea, y una de las gentes que más actúa de esa forma, de manera consecuente, es precisamente Martí Batres. Por eso me da mucho gusto estar aquí con ustedes.


Sí es muy importante la gente, es lo fundamental, pero se necesitan también de cuadros dirigentes para que ayuden en la conducción del movimiento y se necesitan cuadros dirigentes con convicciones, con principios, como es el caso de Martí y de otros compañeros.


Escucha uno a José Agustín y es una gente con convicciones y con sabiduría y el maestro Bátiz es una gente que encarna respeto a todos nosotros. Entonces ahí van las cosas, vamos bien.


Entonces, por eso, tenemos que estar optimistas y —como decía Martí— hay que aprender de las lecciones de nuestra historia y de nuestros héroes, porque a veces nada más se mencionan —como también decía José Agustín—; en el discurso es muy frecuente que se evoque, que se invoque a Juárez, que se hable de otros dirigentes importantes de nuestro país, pero que no se apliquen o se lleven a la práctica sus enseñanzas.


Nosotros tenemos un país con una historia extraordinaria. Para empezar, éste es un gran país, una gran cultura, llevamos 10 mil años de habernos fundado. Con todo respeto, Estados Unidos se constituyó hace 200 o 300 años, pero nosotros llevamos 10 mil años de habernos fundado.


Don Pepe Iturriaga decía, con razón, que todavía pastaban los búfalos en Nueva York y ya en la Ciudad de México había universidad e imprentas.


Entonces tenemos una gran cultura, es un pueblo con un pasado grandioso, extraordinario y luego tenemos una historia aleccionadora, con dirigentes extraordinarios.


Imagínense lo que fueron capaces de hacer esos dos curas, excepcionales, Hidalgo y Morelos, en las circunstancias que les tocó luchar por la Independencia y, sobre todo, por la justicia.


Imagínense la mente y las convicciones, el amor de Morelos al pueblo, cuando le dice a Quintana Roo: Ponga usted, porque es un hombre de letras, cuando está redactando Los Sentimientos de la Nación, ponga usted que debe de moderarse la indigencia y la opulencia, que hay que elevar el salario del peón, que el hijo del campesino, como el hijo del barretero, debe ser educado al igual que el hijo del más acaudalado hacendado.


Ahí está una propuesta, ya se van a cumplir 200 años. ¿Qué es lo queremos nosotros? Que haya igualdad, que haya justicia. Ellos lo plantearon.


La enseñanza de Juárez, que tiene muchas lecciones, pero hay una que es fundamental: La perseverancia, la terquedad, la inquebrantable fe en la causa que defendía, el no ceder. Es célebre esa carta, cuando está Juárez en Monterrey, que va en su peregrinar hacia el Paso del Norte, lo que hoy es Ciudad Juárez, y le escribe Maximiliano, llamándolo a que negocie, ofreciéndole cargos. La respuesta es: No, nunca voy a aceptar a un gobierno extranjero en mi Patria.


Hasta la gente más cercana a Juárez, al final algunos lo traicionaron, le decían: Es el tiempo ya de negociar, vamos a buscar el arreglo, estamos perdidos, no hay futuro. Y él nunca se sometió, siempre manteniendo sus principios y sus ideales. Eso es extraordinario.


Y luego las experiencias de la Revolución, muchos a veces a la ligera han llegado a considerar como un personaje menor a Madero, pero imagínense, además de enfrentarse a Porfirio Díaz, tener el valor de convocar al pueblo a tomar las armas para acabar con la tiranía, ¿quién puede hacer eso?, porque —como aquí decía Bernardo— no es nada más hablar de la Revolución o de la vía armada, sino el tomar una decisión de ese tipo. Él fue realmente un apóstol de la democracia, una gente extraordinaria, víctima de canallas.


Y de todos estos personajes, a mí, el que más me atrae, por la forma en que llevó a cabo su lucha, es Ricardo Flores Magón. El magonismo fue fundamental para la transformación del país, para llevar a cabo el movimiento revolucionario.


Los magonistas se enfrentaron al régimen en condiciones muy difíciles, fueron acosados, perseguidos, encarcelados, asesinados, aquí y en Estados Unidos. Pero de manera extraordinaria fueron creando conciencia en la gente; es la mejor experiencia que ha habido en la historia de México en cuanto a la formación de cuadros dirigentes.

Había magonistas en Cananea y en Río Blanco, había magonistas con Villa y con Zapata, y los principios que ellos defendieron desde el inicio dieron lugar a los artículos fundamentales de la Constitución de 1917, a los artículos tercero, el 27 y el 123.


Entonces ahí está la enseñanza. Ahora nosotros tenemos el apoyo de la gente y ya nos estamos preparando, nos estamos organizando para tener a cuadros dirigentes en todo el país, ya estamos por terminar de constituir los comités municipales en los dos mil 38 municipios de México.


Vamos a tener muy pronto, en unos días más, de 12 a 15 mil cuadros dirigentes, para llevar a cabo la transformación de nuestro país.


Por eso estoy muy contento, no han podido destruirnos, la gente está apoyando, respaldando, decidida a seguir participando en la búsqueda de un cambio, nos estamos organizando mejor y creo que vamos a lograr la transformación de nuestro país.


Quiero agradecer mucho a todos ustedes. Repito, Martí Batres es un dirigente excepcional, éste es un asunto que tiene que ver también con la orientación familiar, es toda una familia, de mujeres y de hombres libres y conscientes. Martí es parte de esta familia extraordinaria y vamos a seguir juntos, vamos a seguir adelante.


Yo aprovecho para invitarles, porque tenemos que trabajar mucho, ahora sí que es una clave el trabajo. Si no trabajamos, no hay resultados, tenemos que trabajar bastante, tenemos una gran responsabilidad con la gente.


Imagínense si nosotros no trabajamos y si no actuamos responsablemente, pues estaríamos incumpliéndole al pueblo.


Entonces, yo aprovecho para invitarlos el 18 de marzo, por aquí cerca, en el Monumento al general Lázaro Cárdenas, vamos a llevar a cabo, a las 5 de la tarde, un acto para conmemorar un aniversario más de la Expropiación Petrolera y, al mismo tiempo, vamos a hacer un balance, una evaluación sobre lo que ha sucedido con el Movimiento en Defensa del Petróleo.


Es el miércoles, pasado mañana, a las 5 de la tarde, en el Monumento al general Lázaro Cárdenas y les invito y les pido que nos ayuden a invitar para el día 22, el domingo 22 de marzo, el próximo domingo, a las 10 de la mañana, nos vamos a congregar en el Zócalo de la Ciudad de México.


No dejen de participar en estos actos, porque ahí es donde está la fuerza de nuestro movimiento.


Yo aquí aprovecho para expresar mi solidaridad con los trabajadores del SME, del Sindicato Mexicano de Electricistas, que están en la revisión de su contrato y están exigiendo algo justo, están exigiendo un aumento salarial justo y, como está la situación económica en el país, con toda la pérdida del poder adquisitivo del salario, pues no debe de negarse ese apoyo al SME, esto que en justicia les corresponde.


Decirle a los trabajadores del SME que suceda lo que suceda, ante cualquier circunstancia, nosotros vamos a estar con ellos, que no van a estar solos.


Y, de nuevo, muchas gracias a todas y a todos ustedes. La verdad, si no es por ustedes, no se logra nada, en lo personal, y esa es otra clave, yo no resistiría lo que aguanto, no tendría la fuerza y la resistencia física, si no fuese por el apoyo y el afecto de todos ustedes, que es recíproco, porque amor con amor se paga.


Muchas gracias.


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lunes, 16 de marzo de 2009

Dos mil treinta y ocho municipios, por Miguel Ángel Granados Chapa

Ciudad de México, 16 de marzo de 2009

Servicio informativo núm. 655



Sumario:

I. Dos mil treinta y ocho municipios, por Miguel Ángel Granados Chapa


II. Una propuesta desde abajo, por Bernardo Bátiz V.


III. Agiotistas, por Laura Itzel Castillo


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DOS MIL TREINTA Y OCHO MUNICIPIOS

por Miguel Ángel Granados Chapa

(publicado en Reforma el 11 de marzo de 2009)


Concluyó Andrés Manuel López Obrador un ejercicio insólito de política a ras de tierra: entre el 4 de enero de 2007 y el 9 de marzo de 2009, recorrió los dos mil treinta y ocho municipios donde se eligen autoridades conforme al régimen de partidos. Visitará en el último cuatrimestre del año —después de la elección federal de julio— los 418 municipios oaxaqueños que se rigen por usos y costumbres. De ese modo, habrá estado en comunicación directa con millones de ciudadanos a cuyos puntos de residencia llegó en un recorrido que comprende hasta ahora casi ciento cincuenta mil kilómetros.


López Obrador protagoniza en esas condiciones el primer caso de un candidato opositor al que se niega el acceso a la Presidencia de la República y se mantiene intensamente activo. Es verdad que durante el año siguiente a la elección de julio de 1988, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas encabezó la organización del Partido de la Revolución Democrática, que culminó el 5 de mayo de 1989. Pero ni antes ni después de esa fecha esa tarea implicó un esfuerzo personal tan concentrado como el que ha desarrollado ahora López Obrador. Es que, a diferencia de Cárdenas, el candidato de la coalición Por el bien de todos denunció como fraudulento el resultado electoral, activó la Convención Nacional Democrática que lo invistió como presidente legítimo (frente a Felipe Calderón, considerado como espurio por la propia Convención) y organizó un movimiento de resistencia civil pacífica.


Esta movilización se ha desarrollado a lo largo de más de dos años con diversas modalidades. Como consecuencia de su nombramiento, López Obrador organizó un gabinete con cuyos integrantes se reúne entre lunes y miércoles de cada semana, antes de iniciar los jueves sus giras municipales. En esos días capitalinos, el ex jefe de gobierno del Distrito Federal actuó durante más de un año como principal dirigente de la izquierda partidaria, mientras estuvo actuante el Frente Amplio Progresista, a cuyas vicisitudes me referiré más adelante. En esa circunstancia, López Obrador se reunía también con los legisladores de los partidos que integran el Frente, para coordinar tareas que requieren tramitación parlamentaria. De ese modo fue posible que una de las modalidades de la resistencia civil pacífica, el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, consiguiera abrir una discusión amplia de la reforma energética presentada por el presidente Calderón en abril de 2008 y que, de no mediar esa movilización, hubiera sido aprobada al vapor en aquel mismo mes, y no como al final ocurrió, en octubre siguiente. Una vez concluida la reforma, con resultados que no fueron reconocidos por el propio López Obrador no obstante que significaron una modificación sustantiva del proyecto calderoniano, la movilización se orientó a la defensa de la economía popular. En los meses recientes, a la par que concluía su recorrido por la república, han ido abriéndose en las entidades federativas y en las delegaciones del DF sedes del movimiento donde se ofrece asesoría de diversos géneros a los seguidores de López Obrador, que perseveran en acudir a los mítines que no ha dejado de organizar desde noviembre de 2006, y que muestran estar listos para responder a los llamados de su dirigente.


Con el encuentro directo con la gente que lo considera presidente legítimo, una forma de acción política diferente del ejercicio de la oposición, López Obrador buscaba escapar de las limitaciones que le imponen las estructuras internas de los partidos que lo postularon a la Presidencia de la República. No parece que trate de crear su propio partido, sino de encauzar la frustración de quienes se sintieron defraudados por los órganos electorales al cabo del proceso de 2006. Desde que dirigió el PRD, ha sido claro que López Obrador prefiere encabezar un movimiento y no un partido, porque las vías de acción de aquel no se limitan a los procesos electorales sino que son más anchas y buscan satisfacer necesidades ciudadanas más inmediatas que las de contribuir a la formación de gobiernos y representación.


Con todo, López Obrador no pudo prescindir por completo de actuar dentro del PRD, en el que ha militado desde su fundación. Al hacerlo entró en franco enfrentamiento con Nueva Izquierda, la corriente a la que él alentó cuando dejó a Jesús Ortega dominar la estructura partidaria en los años de su presidencia, de 1996 a 1999. Después de muchos meses de enojosos litigios, el liderazgo de López Obrador no se tradujo en control de los mandos del partido. Su candidato a dirigirlo, Alejandro Encinas, fue arrollado por el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que hizo a Ortega presidente del partido. A partir de ese momento, el aire perredista se ha enrarecido para López Obrador, que ahora encuentra una comarca más amplia para su actuación en el Partido del Trabajo y en Convergencia, que decidieron formar una coalición sin el PRD para participar en los comicios de julio próximo.


En esos partidos López Obrador dispone ahora de elementos que su propio partido, el PRD, le niega o le regatea, en reciprocidad a la reticencia con que el ex candidato presidencial sobrelleva la pertenencia a su estructura. Su actual estrategia de apoyarse en el PT y Convergencia puede no ser eficaz, sobre todo si por ella disminuye el número de diputados que se manifiesten de su lado en los lances legislativos que, pese a todo, es menester llevar adelante. Veremos.


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UNA PROPUESTA DESDE ABAJO

por Bernardo Bátiz V., secretario de Justicia y Seguridad del gobierno legítimo de México

(publicado en La Jornada el 16 de marzo de 2009)


Andrés Manuel López Obrador concluyó su recorrido por todos los municipios del régimen constitucional que hay en México: 2 mil 38, nada menos; la hazaña es única, ningún otro político mexicano ha llevado a cabo un periplo como ése, ni un municipio de los 31 estados ni las 16 delegaciones del Distrito Federal se quedaron sin un encuentro entre ciudadanos y el dirigente social que asombra una y otra vez con su forma diferente de participar en la vida pública de México.


Me tocó acompañarlo en el recorrido por los 51 municipios de Nuevo León, estado considerado conservador y de derecha, en el que el Revolucionario Institucional y Acción Nacional se han turnado en los gobiernos principales; a pesar de ello, en todos lados, tanto en los municipios industrializados y muy bien comunicados del área metropolitana, como en los relativamente prósperos de la zona citrícola o los más pobres y semidespoblados de amplias zonas del sur y del norte, el dirigente encontró grupos numerosos de personas que lo recibieron con asombro por su presencia en los más remotos y en todos con entusiasmo por la renovación de la esperanza de un cambio, que encuentran, lo mismo en sus discursos que en su incansable caminar.


Los que pensaban que el fraude electoral de 2006 iba a desembocar en unas cuantas semanas de alborotos callejeros y reclamos airados, que se irían apagando al correr del tiempo, no conocen ni el temple de AMLO ni el talante del pueblo de México, que no deja de luchar por un cambio en la política y en la economía, cambio revolucionario, pero incruento y eficaz que dé salida al desastre al que hemos llegado, y que ha sido generado por años de políticas dóciles al neoliberalismo globalizador, corruptas por añadidura y sumamente ineficaces.


Ante la destrucción del campo, la dependencia alimentaria, el intento de malbaratar lo poco que queda del patrimonio nacional, Petróleos Mexicanos especialmente, los bajos niveles educativos y otros datos desalentadores, todo fruto de la miopía que impide a quienes hoy mandan encontrar soluciones propias y los hace esperar pasivos las soluciones que vengan de fuera; ante esta situación el movimiento encabezado por AMLO es una corriente de aire fresco que recorre el país y renueva la esperanza de un cambio de fondo y desde abajo, con el pueblo y para beneficio del pueblo.


Las impresiones y reflexiones del recorrido han sido recopiladas en cinco capítulos que publicó La Jornada y que son un atinado diagnóstico, que concluye en propuestas agrupadas en cuatro ideas fundamentales: "rescatar las instituciones políticas", que han demostrado su descomposición y franca decadencia; "cambiar el modelo económico", es decir, pasar del inhumano capitalismo, que tritura los lazos sociales, a un sistema basado en la solidaridad, la justicia y la equidad a partir de la rectoría del Estado, que garantice para todos acceso al estudio, la cultura, la habitación decorosa y el sustento; "moralizar el gobierno", sin comentarios, los que llegaron con las siglas del PAN han superado a sus maestros del PRI; lo que ahora requiere México es gobernantes de convicción republicana y que no estén obsesionados por la codicia y la superficialidad, ambas tendencias que los hacen irresponsables; "crear una nueva corriente de pensamiento", llamado que coincide con una vocación de nuestro pueblo que busca que el ser humano valga por lo que es, por lo que sirve, por lo que sabe y no por lo que acumula y atesora.


Con la conclusión del admirable recorrido por el país, con la publicación de las experiencias y pensamientos que el contacto con tanta gente provocó, con las líneas generales del nuevo proyecto que se propone, López Obrador no "regresa", como algunos afirman, con nerviosismo y temor mal disimulado, lo que pasa es que no puede regresar porque no se ha ido, sigue presente, no ha variado su ruta y con quienes participamos en el mismo proyecto, que somos cada vez más, se prepara para los nuevos trabajos que ahora vienen.


Por lo pronto, la actual coyuntura electoral que fue preciso afrontar, no como una meta en sí misma, sino como un paso al gran cambio, que permite la presencia en la vida pública de quienes compartimos las mismas convicciones e ideales.


Otra tarea es consolidar y poner en acción a los cuadros que a todo lo largo del país se han constituido como colaboradores del Gobierno Legítimo; de ellos se espera mucho y también exigirá mucha entrega y convicción.

Ante la presencia, ante la persistencia, al lado de la gente común, de los ciudadanos sin cargos y sin prebendas, afectados duramente por la crisis, el caminar sin descanso, hablar, proponer y debatir se logra que las expectativas de cambio no mueran, sino, por el contrario, se sientan cercanas.

Sin embargo, del otro lado, los convencidos por la guerra sucia de 2006, los fanatizados por las campañas del miedo, los que tienen ojos y no ven, y oídos y no escuchan, renuevan sus rencores y sus prejuicios y retornan a la andanada de diatribas, bajos ataques y adjetivos despectivos y descalificadores; pero, ciertamente son ahora menos, el mal gobierno de Calderón y la ineficacia de su equipo han desengañado a muchos; la crisis ha abierto los ojos a otros, pero los que quedan como los chuanes desterrados por la Revolución Francesa, ni olvidan nada ni nada aprenden.


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AGIOTISTAS

por Laura Itzel Castillo, secretaria de Asentamientos Humanos y Vivienda del gobierno legítimo de México

(publicado en El Universal el 11 de marzo de 2009)


La semana anterior, frente a las oficinas de la Asociación de Bancos de México, a convocatoria de Andrés Manuel López Obrador, el Movimiento Nacional en Defensa de la Economía Popular se manifestó contra el agiotismo de los bancos.


El Secretario de la Hacienda del gobierno legítimo de México, Mario Di Costanzo, recordó cómo el 21 de abril de 2003, el ahora ex vocal de la Junta de Gobierno del IPAB, Bernardo González Aréchiga, entregó a la Comisión de Vigilancia del Congreso sus Memorias de labores. Señaló que en la página 13 se refiere lo siguiente: “El terrible dilema que confrontó el Fobaproa, según uno de los responsables más importantes del rescate, se resume en la siguiente frase: ‘a raíz de la crisis bancaria de 1995, nosotros tuvimos que escoger entre cumplir la ley o reducir el costo fiscal. Optamos por violar la ley y reducir el costo fiscal”’.


A ese grado llega el cinismo. No obstante, a los millones de mexicanos que tienen que enfrentar problemas derivados de la crisis actual, desde el poder se les amenaza con aplicarles todo el peso de la ley.


A algunos de los grandes empresarios, el gobierno espurio sí los apoya, a través de Nacional Financiera (Nafin). Esto, bajo el pretexto de proteger el empleo, con recursos públicos. Así “avala” la deuda de las empresas que se hacen acreedoras a estos apoyos. Hasta el momento lo han hecho con alrededor de 18 mil millones de dólares, provenientes, claro, de nuestras reservas internacionales.


Frente a esta situación, en el mitin se alertó a la población para no dejarse sorprender con las presiones de los bancos. Sobre todo, a raíz de la crisis actual. Los consejos son los siguientes:


• No te dejes acosar por los bancos o las compañías administradoras de cartera o despachos de cobranza.


• No firmes ninguna reestructura crediticia a menos que hayas tenido la asesoría jurídica de alguna asociación de deudores, con autoridad moral, honradez y honestidad probada.


• Los bancos no pueden congelar tus cuentas de ahorro, de nómina o de pensionado, aun cuando tengas adeudos con las instituciones bancarias, si no está claramente estipulado en el contrato que firmaste cuando te otorgaron tu tarjeta de crédito.


• Existen mecanismos jurídicos para defendernos de las arbitrariedades que se cometen en contra de los deudores. Sin embargo, la atención de estos casos requiere de asesoría técnica y jurídica.


• No es un delito haber caído en cartera vencida y con más razón si perdiste tu empleo.


• Más bien, somos víctimas de la negligente política económica, implantada por el gobierno de la “estabilidad y el empleo”.


• No puedes ser embargado: una tarjeta de crédito es un “préstamo dado sin ninguna garantía”.


Finalmente se llamó a organizarse y acercarse a las Casas del Movimiento ubicadas en las distintas entidades del país y en las 16 delegaciones políticas del DF.


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viernes, 13 de marzo de 2009

Ciudad de México, 13 de marzo de 2009
Servicio informativo núm. 654


EL PAÍS DESDE ABAJO. APUNTES DE MI GIRA POR MÉXICO (V y última)
por Andrés Manuel López Obrador

(publicado en La Jornada el 13 de marzo de 2009)

En esta gira por los municipios del país, dediqué tiempo a reflexionar sobre cómo enfrentar los grandes y graves problemas nacionales. Al igual que otros mexicanos, con frecuencia me he preguntado el por qué si México posee importantes recursos naturales, un pasado cultural extraordinario y cuenta con un pueblo bueno, noble y trabajador, como pocos en el mundo, padece de tanto atraso y de una profunda desigualdad social. Desde mi perspectiva, los males que aquejan a la mayoría de los mexicanos y atormentan a la nación, han sido causados por el pequeño grupo que realmente manda y decide sobre los asuntos públicos del país, que se ha apoderado de todo: de las instituciones políticas del Estado, de los bienes nacionales y del presupuesto público. En esto radica que, con una naturaleza pródiga y con un pueblo excepcional, se sufra de un proceso de degradación progresiva.

En nuestro país existe una República aparente, simulada, falsa; hay poderes constitucionales, pero en los hechos un grupo ha confiscado todos los poderes. Esta especie de gobierno mafioso o de dictadura encubierta no sólo ha nulificado la vida democrática, sino que ha causado una infame e inmoral desigualdad económica y social. Basta un dato revelador y contundente: en 1987, cuando se desataron las privatizaciones, en la lista de la revista Forbes, donde aparecen los hombres más ricos del mundo, sólo había un mexicano con mil millones de dólares. Al finalizar el gobierno de Salinas, seis años después, ya eran 22. Y el año pasado, los diez más ricos de México acumulaban 100 mil millones de dólares, mientras la mayoría del pueblo ha sido condenada al destierro y a la sobrevivencia. Es claro pues que más allá del discurso neoliberal, el principal propósito de los potentados ha sido el pillaje, el vandalismo, el descarado traslado de dominio de bienes del pueblo a particulares. Ésta es la cruda y amarga realidad: la riqueza de unos pocos se ha edificado sobre el sufrimiento y la desgracia de la inmensa mayoría de los mexicanos.

Y como es evidente, el país ya no soporta más de lo mismo, se requiere un cambio profundo. Sin embargo, todo indica que quienes se sienten amos y señores de México no quieren ceder en nada. Por el contrario, están obcecados en continuar con el saqueo, aunque terminen de destruir a México. Se atienen a que también son dueños o controlan la mayoría de los medios de comunicación y creen que pueden seguir administrando la ignorancia y manipulando impunemente. Pasan por alto que, como decía Abraham Lincoln, al pueblo se le puede engañar una vez, dos veces, pero no se le puede engañar toda la vida.

Cada vez estoy más convencido que la regeneración tendrá que venir desde abajo y con el impulso de la gente, que sólo así se podrá establecer un gobierno verdaderamente del pueblo, donde el interés general esté por encima de ambiciones personales y de grupos. También creo que el proyecto para la transformación del país, debe girar alrededor de cuatro ideas fundamentales: rescatar a las instituciones políticas del Estado; cambiar el modelo económico; moralizar al gobierno; y crear una nueva corriente de pensamiento.

Rescatar a las instituciones políticas del Estado

No se logrará ningún cambio si los poderes de la Unión y las instituciones públicas continúan al servicio de unos cuantos. Reitero mi concepción esencial: el Estado se encuentra secuestrado por una minoría y esta es la causa principal del desastre nacional. Por eso lo primero debe ser recuperar democráticamente al Estado y convertirlo en el promotor del desarrollo político, económico y social del país. Hay que desechar el engaño de que para crecer, el Estado debe diluirse o subordinarse en beneficio de las fuerzas del mercado. El Estado no puede eludir su responsabilidad pública, ni económica ni social. Su razón de ser es garantizar a todos los ciudadanos una vida digna y justa, con seguridad y bienestar; y su función básica es evitar que los pocos que tienen mucho abusen de los muchos que tienen poco.

Cambiar el modelo económico

Es indispensable eliminar la actual política económica que ni en términos cuantitativos ha dado resultados. México es uno de los países del mundo que menos ha crecido en los últimos años. La nueva política económica tiene que ser conducida por el Estado. Debe impedirse la injerencia de gobiernos extranjeros y de organismos financieros internacionales. En los últimos 26 años ni siquiera se han elaborado planes de desarrollo en el país, todo se ha hecho a partir de recomendaciones y recetas dictadas desde el exterior. El Estado debe recuperar su facultad para planear el desarrollo de acuerdo al interés nacional.

Entre otras cosas, es fundamental rescatar al campo y al sector energético. Desde 1983, se dejó sin apoyo a los productores agropecuarios y se optó absurdamente por comprar los alimentos que consumimos en el extranjero. Y ahora, en consecuencia, hay tierras ociosas, potreros abandonados, se ha despoblado el medio rural y millones de campesinos han tenido que emigrar. En cuanto al sector energético, todo se ha centrado en la sobreexplotación de los yacimientos petroleros para exportar materia prima, petróleo crudo, y comprar afuera gasolinas, diesel, gas y productos petroquímicos. Todo ello porque se descuidó deliberadamente la industria petrolera para poder privatizarla. Tanto para la importación de alimentos, como para la compra de productos derivados del petróleo, el año pasado se destinaron 75 mil millones de dólares, lo que ha llevado a incrementar, cada vez más, el déficit comercial. En otras palabras, se ha dejado pasar la oportunidad de aprovechar el potencial del campo y del sector energético, que podrían ser los pilares del desarrollo del país y las fuentes principales de crecimiento, empleo y bienestar de la población.

Moralizar al gobierno

Es necesario cambiar la forma de hacer política. Este noble oficio se ha pervertido por completo. Hoy la política es sinónimo de engaño, arreglos cupulares y corrupción. Los legisladores, líderes y funcionarios públicos están alejados de los sentimientos del pueblo; sigue prevaleciendo la idea de que la política es cosa de los políticos y no asunto de todos. Este desprecio por la gente no es más que el reflejo de la falta de convicciones y principios. Por eso quienes se dediquen al quehacer público, deben tener ideales y entender la política como imperativo ético y servicio a la comunidad. Para ello no necesariamente hay que convertirnos en teóricos de la política, sino estar dispuestos a aprender y a poner en práctica lecciones sencillas de dignidad, congruencia, honestidad y amor al pueblo. Y siempre he creído que la enseñanza mayor está en la historia de nuestro país. Qué más digno para un mexicano, que seguir el ejemplo de Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero, Villa, Zapata, Flores Magón y el general Lázaro Cárdenas.

En la actualidad la llamada clase política se distingue por el cinismo: ministros de la Corte, diputados, senadores, gobernadores y funcionarios públicos del más alto nivel, independientemente de que incurren con frecuencia en actos de corrupción, cobran sueldos elevadísimos y son de los mejores pagados del mundo; tienen atención médica privada, cajas de ahorro especiales y gozan de muchos otros privilegios que resultan ofensivos, sobre todo en épocas en que la gente padece por la crisis económica y la falta de bienestar social.

En pocas palabras: le cuesta mucho al pueblo mantener al gobierno. Y ante ello, no hay más que hacer valer la política de austeridad republicana, el ejemplo de Juárez y los liberales: el apego al principio de la justa medianía en que deben vivir los servidores públicos. Y a partir de esta idea, debe revisarse todo el funcionamiento del gobierno. La austeridad no sólo es un asunto administrativo, sino de principios; la austeridad significa rigor y eficiencia, pero también justicia. No es aceptable un gobierno rico con un pueblo pobre.

Crear una nueva corriente de pensamiento

La transformación que necesita el país no sólo debe tener como propósito alcanzar el crecimiento económico, la democracia, el desarrollo y el bienestar. Implica también y sobre todo, cristalizar una nueva corriente de pensamiento sustentada en la cultura de nuestro pueblo, en su vocación de trabajo y en su inmensa bondad; añadiendo valores como el de la tolerancia, el respeto a la diversidad y la protección al medio ambiente. Hay que alentar un pensamiento que ayude a impedir el predominio del dinero, del engaño, de la corrupción y del afán de lucro, sobre la dignidad, la verdad, la moral y el amor al prójimo.

Sólo así podremos hacer frente a la mancha negra de individualismo, codicia, y odio que se viene extendiendo cada vez más, y que nos ha llevado a la degradación como sociedad y como nación. No olvidemos que el actual modelo no sólo ha cancelado el futuro de millones de mexicanos que carecen de empleo y de bienestar, sino que alienta como opción casi exclusiva lo material y lo superfluo, al grado de que sólo vale el que tiene y el que pertenece al mundo de las buenas camionetas, el mueble, la troca, la Hummer, la cheyenne apá, las joyas, la ropa de marca, el lujo barato. Y en mucho a ello se debe que quienes no encuentran oportunidades educativas o laborales, elijan como salida las conductas antisociales.

Aquí también es necesario apuntar lo irresponsable que ha sido dejar de impulsar la educación pública, sobre todo en el nivel medio superior y universitario. En los últimos tiempos, la política educativa impuesta por la derecha ha propiciado el rechazo de miles de jóvenes que intentan ingresar a las universidades, con el pretexto de que no pasan el examen de admisión, cuando lo cierto es que las universidades públicas no tienen espacios por falta de presupuesto. Por eso una meta justa y razonable, es abrir las puertas de la educación a todos los jóvenes, es decir, cero rechazos, cien por ciento de cobertura. La escuela no sólo enseña sobre temas técnicos, filosóficos o científicos; es un espacio para la convivencia con otros jóvenes y con maestros que transmiten conocimientos para la vida. Me apego al dicho popular, es mejor que estén los muchachos en la escuela que en la calle.

De modo que es indispensable elaborar textos básicos sobre la creación de una nueva corriente de pensamiento y, al mismo tiempo, definir estrategias, objetivos y metas para evitar caer en la improvisación y echar a perder algo tan importante y verdaderamente transformador.

Estoy optimista

No podremos frenar la degradación que se padece actualmente en el país y darle una nueva viabilidad a la nación, si no llevamos a cabo una verdadera transformación en todos los órdenes de la vida pública.

La renovación tendrá que darse de abajo hacia arriba, a partir de una revolución de las conciencias, de un cambio de mentalidades, con la organización y con la participación de la gente. Con estas ideas realicé la gira por el país y, entre otros resultados, pudimos contar con la adhesión de dos millones doscientos mil ciudadanos que se inscribieron como representantes del Gobierno Legítimo y asumieron su compromiso de luchar por la transformación de México. Además, ya estamos por terminar de constituir comités en todos los municipios, y en pocos días, entrarán en acción 15 mil cuadros dirigentes a lo largo y ancho del territorio nacional.

La verdad es que estoy optimista, sobre todo porque no me siento solo, me han acompañado en la conducción de este proceso millones de mexicanos, mujeres y hombres libres y concientes. En mi recorrido constaté que hay una inquebrantable fe en la causa que defendemos. Por eso tengamos confianza, nunca en la historia del país ha existido tanta gente conciente y dispuesta a luchar por la renovación de México. Pronto, muy pronto, crearemos una nueva República, más justa, más humana y más igualitaria.

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jueves, 12 de marzo de 2009

El país desde abajo. Apuntes de mi gira por México (IV), por Andrés Manuel López Obrador

Ciudad de México, 12 de marzo de 2009

Servicio informativo núm. 653


EL PAÍS DESDE ABAJO. APUNTES DE MI GIRA POR MÉXICO (IV)

por Andrés Manuel López Obrador

(publicado en La Jornada el 12 de marzo de 2009)


En mis recorridos por el país pude comprobar que en los últimos tiempos se ha reactivado la explotación minera. Se trata de una actividad dominada básicamente por tres consorcios nacionales –Minera México, Peñoles y Grupo Carso–, así como por empresas extranjeras, sobre todo canadienses.


La privatización de este sector se ha llevado a cabo de manera silenciosa, pero profunda. Durante el gobierno de Salinas se reformó el artículo 27 y se concesionó a particulares, nacionales y extranjeros, la explotación de los recursos mineros. Bajo el gobierno de Vicente Fox se ampliaron las concesiones de 25 a 50 años, con la posibilidad de prorrogarse. Actualmente, se encuentran concesionadas 24.5 millones de hectáreas del territorio nacional, superficie equivalente a la extensión del estado de Chihuahua, el más grande del país. De modo que, prácticamente, toda la superficie y el subsuelo con potencial minero han sido enajenados para el aprovechamiento de unas cuantas compañías nacionales y extranjeras.


Esta desaforada entrega de bienes de la nación y los altos precios de los metales en el mercado internacional, propiciaron que la minería creciera más que otros sectores de la economía. En materia de metales preciosos, la producción de oro pasó de 6.2 toneladas en 1980 a 39.3 para 2007, un incremento de 533 por ciento; la extracción de plata aumentó de mil 500 toneladas a 2 mil 311 (60 por ciento); y en lo que se refiere a metales industriales no ferrosos, destaca la producción de cobre y zinc, que creció de 414 mil a 762 mil toneladas (84 por ciento en promedio).


Según cifras oficiales, el valor total de la producción minera en 2007 fue de 113 mil 429 millones de pesos. Sin embargo, esta bonanza ha generado muy pocos beneficios al pueblo y a la nación. La actual explotación minera se parece mucho a lo que pasaba durante el porfiriato, los dueños de las compañías se llevan todas las ganancias, no pagan impuestos, los trabajadores reciben bajos salarios, no cuentan con protección ni con la debida seguridad social, y los sindicatos, con la complacencia del gobierno, están siendo tomados por las empresas, independientemente del cuestionamiento que se les pueda hacer a sus dirigentes.


Cerro de San Pedro y Mulatos: desesperación y resistencia


Los enclaves mineros son como pequeños estados dentro del territorio nacional. Los dueños de las empresas dominan todo; tienen guardias blancas, en los lugares más recónditos han construido hoteles y casas para sus directivos, mientras que los obreros carecen hasta de lo más indispensable y los pueblos donde se encuentra el mineral están en el más completo abandono. Visité municipios mineros como Moris, Ocampo, Témoris, Chinipas y Urique, en Chihuahua, y Tayoltita y Topia, en Durango, y tuvimos que transitar por caminos de terracería en pésimas condiciones. A Tayoltita se llega después de cinco horas de viaje por una brecha. El oro lo sacan por avión, hace cien años la mina era explotada por norteamericanos, y ahora por canadienses. En Urique sucede lo mismo, ahí se encuentra la mina El Zauzal en manos de la empresa canadiense Goldscorp Inc, que es la que más oro produce en el país (alrededor de 9.5 toneladas al año, 25 por ciento de la producción nacional).


Los abusos de las compañías indignan y se repiten por todas partes; cuando estuve en Sahuaripa, Sonora, pobladores de Mulatos, una comunidad de ese municipio me pidieron con desesperación que les ayudáramos porque la compañía canadiense Alamos Golden Inc, que explota oro desde hace cinco años, está devastando el ecosistema, contaminando mantos acuíferos, arroyos y ríos, causando la mortandad de peces y ganado. Incluso, tiene la intención de desaparecer la comunidad porque debajo del poblado se encuentra la veta más grande que pretenden explotar.


Lo mismo me manifestaron en Melchor Ocampo, Zacatecas, en Huizopa, Chihuahua y en Cerro de San Pedro, San Luis Potosí. En este último municipio, sus pobladores han dado una lucha heroica no sólo en contra de otra minera canadiense Metallica Resources, sino del gobierno del estado y del federal. Allí fue asesinado con vileza el presidente municipal por oponerse a la destrucción del poblado y del cerro emblemático que aparece en el escudo del estado de San Luis Potosí. En Cananea, Sonora, la complicidad entre autoridades y la Minera México es absoluta; los trabajadores llevan año y medio en huelga, el gobernador de Sonora mandó a la policía a reprimirlos, les cerraron el hospital, les quitaron el agua; las autoridades laborales están entregadas a la empresa y, por si fuera poco, el actual secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, era el abogado de la empresa.


Quiero señalar que de ningún modo me opongo al desarrollo de la minería, creo que es una fuente importante para la generación de empleos, pero es inaceptable el modelo depredador imperante, sustentado en la sobreexplotación de los trabajadores y de los recursos naturales. Es obvio que en Canadá no se permite esta ignominia y siempre he pensado que progreso sin justicia es retroceso. Es inhumano que a tres años de la tragedia de Pasta de Conchos, no se haya obligado a los dueños de la Minera México a rescatar los cuerpos de los mineros, como lo demandan sus familiares.


El absurdo del petróleo: vender naranjas y comprar jugo de naranja


El petróleo es el principal recurso con que cuenta el país para su desarrollo. Estoy convencido de que si se cuida y se explota de manera integral, podría convertirse en el eje de la economía nacional. En mis recorridos por las zonas petroleras me di cuenta de cómo se puede utilizar toda la cadena de valor del sector energético –desde la exploración de yacimientos, la perforación, la producción de crudo y de gas, la refinación, la industria petroquímica, la generación de electricidad y el desarrollo de energías alternativas– para proporcionar al consumidor ,y a la industria nacional, combustibles e insumos baratos que impulsen el desarrollo y la generación de empleos.


Es absurdo que se siga vendiendo petróleo crudo, como materia prima, al extranjero, y compremos casi la mitad de las gasolinas que consumimos, el 18 por ciento del diesel, el 15 por ciento del gas LP y el 15 por ciento del gas natural. Es como vender naranjas y comprar jugo de naranja. Esta irracionalidad sólo se explica por el afán privatizador y los compromisos con empresas y organismos internacionales. De ahí que haya sido fundamental el Movimiento en Defensa del Petróleo.


El año pasado, con la participación entusiasta y decidida de miles de mujeres y hombres, se pudo frenar el propósito de la derecha, de reformar las leyes para entregar la refinación, el transporte, los ductos y el almacenamiento de petrolíferos a particulares, sobre todo a extranjeros. Pero esto aún no termina, continúa el acecho. Es mucha la ambición que provoca este recurso natural estratégico. Sobre todo, debemos estar atentos porque quieren otorgar concesiones a empresas petroleras extranjeras para explorar y explotar nuestro petróleo en áreas o bloques exclusivos del territorio nacional.


Al igual que en la minería, pretenden que la zona petrolera del país se divida en lotes, como ya se anunció en Chicontepec, Veracruz. Pero estamos decididos a impedirlo. El sector energético debe estar única y exclusivamente al servicio del pueblo y de la nación. Más temprano que tarde, vamos a cambiar la política energética, que ha resultado un verdadero desastre. Sólo recuerdo que si no nos hubiesen robado la Presidencia de la República, actualmente estarían por terminarse las tres refinerías que necesita el país para dejar de comprar las gasolinas y el diesel en el extranjero.


8 de cada 10 empleos son de empresas pequeñas


Además, estoy convencido que sólo convirtiendo al sector energético en palanca del desarrollo nacional se podrá apostar a la industrialización del país. Es innegable que mientras el precio de los combustibles y de la energía eléctrica estén por encima de los costos en el mercado internacional, nunca podremos ser competitivos. El sostener a la pequeña y a la mediana empresa, al comercio y a la producción agropecuaria para la generación de empleos implica ofrecer un paquete de insumos energéticos a valores accesibles. El objetivo debe ser bajar los precios de las gasolinas, el diesel, el gas y la luz; y junto con otras medidas de fomento, apuntalar a los miles de pequeños negocios que hay por todo México.


Un dato: el 80 por ciento de los empleos en México están sostenidos por las pequeñas y medianas empresas. Tenemos que alentar la creatividad y la vocación productiva de los mexicanos. En todo el territorio hay pequeños talleres y empresas familiares que sin ningún apoyo gubernamental se dedican a la elaboración de muebles, utensilios para el hogar, huaraches, zapatos, monturas, cintos, sombreros, ropa, salsas, dulces, panes, quesos, café y muchos otros alimentos procesados. Hay infinidad de talleres de reparación. Sigue sorprendiendo el ingenio de las mujeres indígenas en la confección de bordados y tejidos, y de los artesanos de Olinalá, en Guerrero o de Zacoalco en Jalisco, y de muchos otros que son creadores de verdaderas obras de arte.


Continúa viva la tradición prehispánica del comercio. Ahí están los mercados que se establecen cada semana en Oaxaca, Puebla o Michoacán, y donde todavía se practica el trueque. O los grandes tianguis de ropa y calzado como los de San Martín Texmelucan, Puebla; Chiconcuac y San Mateo Atenco, en el estado de México. No olvidemos que gracias a este espíritu emprendedor mucha gente ha logrado anteponerse a las adversidades económicas; es más, si no es por la economía informal –que consiste, sencillamente, en que la gente se busca la vida trabajando en lo que puede– y por el fenómeno migratorio, ya hubiese habido un estallido social en nuestro país. Nada de esto ha sido siquiera contemplado por el gobierno usurpador, Calderón en vez de apuntalar las actividades productivas ante el agravamiento de la crisis, sigue empeñado en proteger a los que lo impusieron, a banqueros, grandes empresarios y traficantes de influencias. Se autonombró el presidente del empleo y lo que hay es mortandad de negocios y actualmente seis mil mexicanos están perdiendo sus puestos de trabajo cada día.


Hacia una revaloración del turismo como industria


México tiene mucho potencial turístico. Lo más extraordinario son sus sitios arqueológicos: su patrimonio histórico y cultural. Eso es lo que realmente nos distingue como país. Y la dolorosa paradoja es que los grupos indígenas, herederos directos de este pasado grandioso, viven en la pobreza y el abandono. Estar en Tulum, Cobá, Chichen Itzá, Uxmal, Edzná, Calakmul, Yaxilán, Palenque, Toniná, Comalcalco, La Venta, Tajín, Mitla, Montealbán, Tula, Teotihuacán, Cacaxtla, Cuicuilco, Xochicalco, Paquimé, La Quemada, Trincheras o el Templo Mayor, y tantos otros sitios históricos, es mirar con asombro el vasto conocimiento de nuestros antepasados en ciencia, ingeniería, astronomía, arquitectura, escultura, pintura, obras hidráulicas, agronomía y en organización social y política.


Puede ser que haya otros países con playas tan bellas como las del Caribe mexicano, pero ninguno tiene, además, tan importantes zonas arqueológicas. Por si fuese poco, habría que agregar la arquitectura colonial, las reservas ecológicas, la flora, la fauna, el paisaje y la espléndida y variada comida de todas las regiones de México. Por eso el turismo debe ser más aprovechado para generar empleos y obtener divisas, aunque cuidando siempre nuestro patrimonio histórico y cultural, así como los recursos naturales y los derechos de la gente.


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