domingo, 4 de enero de 2009

Los “ataques indiscriminados” de Tel Aviv se suceden cada 20 minutos, afirma la ONU. Resisten unos 25 mil milicianos de Hamas la invasión terrestre

Ciudad de México, 4 de enero de 2009

Servicio informativo núm. 614


Sumario:


I. Los “ataques indiscriminados” de Tel Aviv se suceden cada 20 minutos, afirma la ONU. Resisten unos 25 mil milicianos de Hamas la invasión terrestre israelí


II. Afirman que 80% del millón y medio de habitantes ya dependen de la ayuda humanitaria. La gente de la Franja, entre las bombas y la crisis humanitaria


III. El activismo mundial clama contra el genocidio


IV. La furia autojusticiera de Israel y sus víctimas en Gaza, por Ilan Pappé


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Los “ataques indiscriminados” de Tel Aviv se suceden cada 20 minutos, afirma la ONU. Resisten unos 25 mil milicianos de Hamas la invasión terrestre israelí

(difundido por Reuters, Afp y Dpa, desde Gaza, el 3 de enero de 2009)


Una lluvia de obuses de calibre 155 milímetros, a plena luz del día, fue el preludio de la invasión terrestre que al anochecer de este sábado iniciaron decenas de tanques y helicópteros en vuelo rasante y cientos de soldados de las fuerzas militares de Israel sobre la franja de Gaza, donde según diversos cálculos hay entre 15 mil y 25 mil hombres armados del movimiento de resistencia islámica Hamas, apoyados por otras organizaciones de menor tamaño que rechazan el dominio israelí, impuesto en 1948.


El primer efecto del fuego de artillería fue la destrucción de la mezquita Ibrahim Maqadna de la pequeña localidad de Beit Lahiya, en el norte de la franja de Gaza, que fue blanco de un obús cuando 200 personas se habían congregado para la oración de la tarde.


De entre los escombros del templo —el décimo bombardeado en ocho días—, los servicios de rescate sacaron 14 cadáveres, mientras que los sobrevivientes huían del sitio y los heridos eran trasladados a los hospitales en vehículos particulares o a pie.


Unos 40 misiles cayeron durante el día sobre distintos puntos de la franja en el octavo día de la operación Plomo Endurecido, que tiene el objetivo de acabar con el poder de Hamas, organización política creada en 1987 por el jeque Ahmed Yassin —asesinado en marzo de 2004 con un proyectil disparado desde un helicóptero—, que en 2006 ganó las elecciones parlamentarias celebradas en los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania y asumió el gobierno, pese a que desde el principio fue rechazado por Tel Aviv.


La invasión de tanques y tropas —apostadas desde el domingo pasado en la frontera israelí— comenzó en el noreste de la franja —cerca de la localidad de Beit Hanun, con 20 mil habitantes— cuando apenas había caído la tarde.


Ésta es la mayor movilización militar en Gaza desde que el Estado israelí entregó en 2005 a la Autoridad Nacional Palestina varias colonias implantadas a raíz de la Guerra de los Siete Días de 1967, con la que Tel Aviv arrebató a Egipto el control de la franja, donde en 1948 comenzaron a establecerse campos de refugiados palestinos —como el de Jabaliya— expulsados de ciudades que hoy son parte de Israel.


El ejército israelí ha realizado ocho incursiones de 2005 a la fecha para atacar a Hamas en respuesta a diversas acciones, incluidos disparos de cohetes artesanales Qassam y el secuestro de un soldado israelí en julio de 2006.

La mayor cifra de muertos en estas operaciones fue en Beit Hanun en noviembre de 2006, con saldo de 34 personas fallecidas.


Sobre los primeros resultados de la incursión de este sábado, el Ministerio de Defensa israelí se limitó a confirmar el ingreso de tanques y tropas y no dio reportes de bajas, más allá de lo dicho a agencias de noticias internacionales por una “fuente militar” en el sentido de que “decenas de terroristas han muerto” desde el comienzo de la ocupación terrestre.



El disparo de obuses 155 milímetros de la artillería israelí estuvo precedido en la mañana del sábado por una lluvia de panfletos —y llamadas telefónicas grabadas— en los que las fuerzas armadas de Tel Aviv exigieron a la gente que desalojara el centro de la ciudad de Gaza, la mayor de las localidades de la franja, donde habita un millón y medio de personas.


Algunas familias respondieron a la petición, pero la mayoría permaneció en sus viviendas, principalmente departamentos ubicados en edificios menores de 10 pisos.


Durante una entrevista telefónica con una periodista de la BBC se escuchó el zumbido y la inmediata explosión de un obús que cayó en la zona donde estaba el entrevistado, a quien después de unos segundos de silencio se le pudo escuchar tosiendo; tras recuperarse se disculpó por concluir la entrevista y dijo que tenía que ver cuál era la situación de su familia.


En medio de las restricciones a la cobertura informativa, una portavoz militar israelí, la mayor Avital Leibovich, dijo a CNN que la operación será “larga” porque hay muchos “blancos” y apuntó que el objetivo de la infantería es destruir todas las áreas de operación de Hamas, que por medio de su vocero en la franja, Ismail Radwane, respondió que la entrada de los israelíes “no será un paseo. Gaza será su cementerio”.


Antes de la invasión terrestre, los proyectiles israelíes destruyeron el puerto de Gaza, que debido al cerco militar impuesto por Tel Aviv desde hace varios años sólo sirve para la pesca ribereña; un misil hizo estallar la Escuela Americana, en Beit Lahiya, con lo que van dos instituciones educativas destrozadas.


Hamas informó hoy que durante los ataques a viviendas de líderes de Hamas, el viernes en la madrugada, murió el jefe de las brigadas Ezzedine Qassam, Mohamed Jamal, de 40 años, principal responsable de los ataques con cohetes a territorio israelí.


De los 460 palestinos muertos en ocho días, 75 son niños y 21 mujeres, según información de hospitales en Gaza.


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Afirman que 80% del millón y medio de habitantes ya dependen de la ayuda humanitaria. La gente de la Franja, entre las bombas y la crisis humanitaria

(difundido por AFP, desde Gaza el 3 de enero de 2009)


Las aguas residuales se estancan en las calles de Gaza, el precio del pan se ha triplicado y los médicos temen operar por si hay cortes de luz y nunca saben si tendrán anestesia para la próxima intervención, afirman funcionarios de la ONU en los territorios.


Max Gaylard, coordinador de un programa humanitario de esa organización explicó: “Las escuelas están cerradas, la población se queda en casa, faltan alimentos... los hospitales y clínicas están absolutamente colapsados”. Agregó que “de media hay un ataque aéreo cada 20 minutos y se intensifican de noche”. Además los lanzamientos de cohetes palestinos a Israel “son indiscriminados y van en aumento”.


La mayoría de las casas sólo tienen agua corriente una o dos horas cada cinco días y la electricidad es aún más escasa, puesto que a la única central eléctrica que existe en la franja ya no le queda combustible.


“Ahora es desesperante. Las cañerías fueron voladas y hay todo tipo de residuos por las calles. Hoy hubo un funeral y llevaron el cuerpo por las calles que desprendían un olor muy desagradable”, explicó a la AFP Hatem al-Aynun, residente en Beit Hanun.


Esa ciudad de más de 20 000 habitantes, próxima a la frontera donde las fuerzas israelíes se han concentrado en masa, ha sido muy bombardeada porque Israel considera que desde ella se lanzan cohetes. Según un informe publicado el viernes por la ONU, las principales cañerías de agua y aguas residuales en Beit Hanun fueron bombardeadas cinco veces en las últimas 48 horas y siete pozos fueron “gravemente dañados y no pueden reconstruirse por la continuación de los bombardeos”.


En la franja de Gaza hay 1.5 millones de personas, 80% de las cuales depende ahora de la ayuda alimentaria.


“Hay mucha gente que no puede comer todos los días”, declara por su parte a la AFP Mohamed Ali, trabajador de la organización Oxfam. La media docena de hospitales de Gaza no puede hacer frente a la avalancha de pacientes y los cadáveres desbordan las salas y se amontonan en los pasillos.


En el principal hospital de Gaza City se producen cortes de energía de al menos 20 horas cada día. La ONU calcula que un millar de aparatos médicos quedaron inutilizados en el último año y medio debido al bloqueo israelí y a los ataques aéreos de la última semana. Parek Babra resume la situación de los habitantes de Gaza: “No tenemos nada, necesitamos de todo”.


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El activismo mundial clama contra el genocidio

(publicado por Público y La Haine el 3 de enero de 2009)


Cientos de miles de personas en todo el mundo se lanzaron ayer a las calles para pedir el fin de los ataques de Israel sobre la franja de Gaza. La ofensiva israelí contra el territorio palestino que comenzó la semana pasada hizo que, desde el primer momento, millares de musulmanes de todo el planeta se movilizaran para exigir el fin de la violencia.


Las manifestaciones se prodigaron en Turquía, Jordania, Irak, Indonesia, Egipto, Afganistán... El mundo árabe protestó por la masacre cometida por los ataques del ejército hebreo. Ese clamor popular se escenificó de nuevo ayer en numerosos países, con multitud de concentraciones en favor de la paz en Oriente Próximo.


Más de 2 500 personas se concentraron ante el ayuntamiento de Terrassa para reclamar el fin de las acciones de exterminio del ejército israelí en Gaza, hermanados terrassenses de todos los orígenes.


En Madrid, una marcha improvisada y no autorizada reunió a varios cientos de participantes, hasta 2 000 según los convocantes, quienes solicitaron el cese de la “masacre” en Gaza y reivindicaron la Intifada y la lucha del pueblo palestino. Los manifestantes se detuvieron ante las embajadas de EEUU e Israel. La policía detuvo a una persona, por una supuesta agresión a tres agentes, que resultaron heridos. Los incidentes se repitieron en Melilla, donde grupos de jóvenes encapuchados quemaron una pancarta que simulaba la bandera de Israel y otra tela con los colores de la bandera de EEUU.


En Grecia, la policía dispersó ayer en Atenas con gases lacrimógenos a cientos de manifestantes griegos y árabes frente a la embajada de Israel. Los incidentes se prolongaron durante una hora, aunque no hubo ni heridos ni detenidos. También hubo concentraciones en Salónica, al norte del país.


En el centro de Londres, miles de personas se concentraron para denunciar tanto la operación militar de Israel como el silencio del gobierno británico y de Occidente. La marcha, a la que acudieron varios diputados laboristas, intelectuales, actores y artistas, transcurrió de forma pacífica. A su paso por el 10 de Downing Street, la residencia del primer ministro, los manifestantes arrojaron cientos de zapatos, tal y como hizo un periodista iraquí contra el presidente de EEUU, George Bush.


En Italia, miles de personas se solidarizaron con el pueblo palestino. Y en ciudades como Milán hubo momentos de tensión, con la quema de banderas israelíes. En Alemania, unas 5 000 personas reclamaron el fin de los bombardeos en la franja de Gaza y el regreso a las negociaciones de paz.


Lo mismo ocurrió en Francia. Unas 25 000 personas exigieron en París el fin de las hostilidades. En Beirut (Líbano), frente a la sede de la ONU, decenas de ciudadanos se congregaron para denunciar la situación desesperada de la población de Gaza.


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La furia autojusticiera de Israel y sus víctimas en Gaza

por Ilan Pappé, director del Departamento de Historia de la Universidad de Exeter

(publicado por Electronic Intifada, http://electronicintifada.net; traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens)


Mi regreso a casa a Galilea coincidió con el genocida ataque israelí contra Gaza. El Estado, mediante sus medios noticiosos y con la ayuda de sus académicos, emitió una voz unánime —aún más fuerte que la escuchada durante el criminal ataque contra el Líbano en el verano de 2006—. Israel está absorto una vez más en una furia autojusticiera que se traduce en sus políticas destructivas en la Franja de Gaza. Esta espantosa autojustificación para la inhumanidad y la impunidad no sólo es insoportable, es un tema que vale la pena considerar en detalle, si se quiere comprender la inmunidad internacional para la masacre que arrasa Gaza.


Se basa ante todo en puras mentiras transmitidas en una neolengua reminiscente de los peores días de la Europa de los años treinta. Cada media hora un boletín noticioso en la radio y la televisión describe a las víctimas de Gaza como terroristas y los masivos asesinatos cometidos por Israel como acto de autodefensa. Israel se presenta a su propia gente como víctima autojusticiera que se defiende contra un gran mal. El mundo académico es reclutado para explicar lo demoniaca y monstruosa que es la lucha palestina, si es dirigida por Hamas. Son los mismos eruditos que satanizaron al difundo líder palestino Yasir Arafat en una era pasada y deslegitimaron su movimiento Fatah durante la segunda Intifada palestina.


Pero las mentiras y las representaciones distorsionadas no constituyen la peor parte del asunto. Lo que más enfurece es el ataque directo contra los últimos vestigios de humanidad y dignidad del pueblo palestino. Los palestinos en Israel han mostrado su solidaridad con la gente de Gaza y son ahora estigmatizados como quinta columna en el Estado judío; su derecho a permanecer en su patria es presentado como dudoso en vista de su falta de apoyo para la agresión israelí. Aquellos de entre ellos que aceptan aparecer —erróneamente, a mi juicio— en los medios locales son interrogados, y no entrevistados, como si fueran reclusos en la prisión del Shin Bet [servicio de inteligencia israelí, N. del T.]. Su aparición es precedida y seguida por humillantes observaciones racistas y son enfrentados por acusaciones de que son una quinta columna, un pueblo irracional y fanático. Y sin embargo no es la práctica más indigna. Hay unos pocos niños palestinos de los territorios ocupados que son tratados por cáncer en hospitales israelíes. Dios sabe qué precio sus familias han pagado para que sean admitidos en ellos. La Radio Israel va a diario al hospital a demandar a los pobres padres que digan a la audiencia israelí cuánta razón tiene Israel al atacar Gaza, cuán maligno es Hamas al defenderse.


No hay fronteras en la hipocresía que produce una furia autojusticiera. El discurso de los generales y de los políticos se mueve erráticamente entre autocongratulación por la humanidad que el ejército muestra en sus operaciones “quirúrgicas” por una parte y, por la otra, la necesidad de destruir Gaza de una vez por todas, de una manera humana, claro está.


La furia autojusticiera es un fenómeno constante en el desposeimiento israelí, y antes de eso, sionista, de Palestina. Cada acto, sea limpieza étnica, ocupación, masacre o destrucción fue siempre presentado como moralmente justo y como un puro acto de autodefensa perpetrado a regañadientes por Israel en contra de la peor clase de seres humanos. En su excelente volumen: The Returns of Zionism: Myths, Politics and Scholarship in Israel, Gabi Piterberg explora los orígenes ideológicos y la progresión histórica de esa furia autojusticiera. Hoy en día en Israel, de la izquierda a la derecha, del Likud a Kadima, de los círculos académicos a los medios noticiosos, se escucha esa furia autojusticiera de un Estado que está más ocupado que ningún otro Estado del mundo en la destrucción y desposeimiento de una población indígena.


Es crucial que se exploren los orígenes ideológicos de esa actitud y que se deriven las conclusiones políticas necesarias de su prevalencia. Esta furia autojusticiera blinda a la sociedad y a los políticos en Israel de toda crítica o rechazo externo. Pero mucho peor todavía, se traduce siempre en políticas destructivas contra los palestinos. Sin un mecanismo interno de crítica y sin presión externa, cada palestino se convierte en un objetivo potencial para esa furia, en vista del poder de fuego del Estado judío que sólo lleva a más matanzas masivas, masacres y limpieza étnica.


Este tono autojusticiero es un poderoso acto de autonegación y justificación. Explica por qué la sociedad judía israelí no puede ser impresionada por palabras de sabiduría, persuasión lógica o diálogo diplomático. Y si no se quiere apoyar la violencia como medio para oponérsele, queda sólo un camino: cuestionar directamente esa arrogancia moral como una ideología maligna hecha para cubrir atrocidades humanas. Otro nombre para esa ideología es sionismo y un rechazo internacional del sionismo, no sólo para políticas israelíes en particular, es la única manera de argumentar contra esa arrogancia moral. Tenemos que tratar de explicar no sólo al mundo, sino también a los propios israelíes, que el sionismo es una ideología que apoya la limpieza étnica, la ocupación y ahora matanzas masivas. Lo que se necesita en este momento no es sólo una condena de la actual masacre sino también la deslegitimación de la ideología que produjo esa política y la justifica moral y políticamente. Esperamos que voces significativas en el mundo digan al Estado judío que esa ideología y la conducción general del Estado son intolerables e inaceptables y que mientras persistan, Israel será boicoteado y sometido a sanciones.


Pero no soy ingenuo. Sé que incluso el asesinato de cientos de palestinos inocentes no bastaría para producir un cambio semejante en la opinión pública occidental; es incluso aún menos probable que los crímenes cometidos en Gaza lleven a los gobiernos europeos a cambiar su política hacia Palestina.


Y sin embargo, no podemos permitir que 2009 sea sólo un año más, menos importante que 2008, el año conmemorativo de la Nakba, que no satisfizo las grandes esperanzas que todos teníamos respecto a su potencial para transformar dramáticamente la actitud del mundo occidental hacia Palestina y los palestinos.


Parece que hasta los crímenes más horrendos, como el genocidio en Gaza, son tratados como eventos discretos, sin conexión con nada que haya sucedido en el pasado y sin asociación con ninguna ideología o sistema. En este nuevo año, tenemos que tratar de reajustar la opinión pública respecto a que la historia de Palestina y los males de la ideología sionista sean los mejores medios para explicar las operaciones genocidas, como la actual en Gaza, y para impedir que sucedan cosas aún peores.


Académicamente, ya ha sido hecho. Nuestro principal desafío es encontrar una manera eficaz de explicar la conexión entre la ideología sionista y las pasadas políticas de destrucción y la crisis actual. Puede que sea más fácil hacerlo mientras, bajo las más terribles circunstancias, la atención del mundo es dirigida una vez más hacia Palestina. Sería aún más difícil en tiempos en los que la situación parezca ser “más tranquila” y menos dramática. En esos momentos “relajados”, la incapacidad de los medios occidentales de concentrar la atención más allá de unos breves momentos marginaría una vez más la tragedia palestina y la desatendería sea por los horribles genocidios en África o la crisis económica y las catástrofes ecológicas en el resto del mundo. Aunque es poco probable que los medios occidentales se interesen por acopios históricos, sólo se puede denunciar mediante una evaluación histórica la magnitud de los crímenes cometidos contra el pueblo palestino durante los últimos 60 años. Por ello, el papel de académicos activistas y de los medios alternativos es insistir en este contexto histórico. Esos agentes no deben dejar de educar a la opinión pública y ojalá incluso lleguen a influenciar a los políticos más escrupulosos para que vean los eventos en una perspectiva histórica más amplia.


Del mismo modo, tal vez podamos encontrar la manera popular, a diferencia de la académica altamente intelectual, de explicar claramente que la política de Israel – en los últimos 60 años – proviene de una ideología racista hegemónica llamada sionismo, protegida por interminables capas de furia autojusticiera. A pesar de la previsible acusación de antisemitismo y de lo que sea, es hora de asociar en la mente pública la ideología sionista con las características históricas ya familiares del país: la limpieza étnica de 1948, la opresión de los palestinos en Israel durante los días del gobierno militar, la brutal ocupación de Cisjordania y ahora la masacre de Gaza. De un modo muy similar a cómo la ideología del Apartheid explicó las políticas opresoras del gobierno sudafricano, esta ideología – en su variedad más consensual y simplista – permitió que todos los gobiernos israelíes del pasado y del presente deshumanicen a los palestinos dondequiera estén y se esfuercen por destruirlos. Los medios utilizados cambiaron de un período al otro, de un sitio a otro, como lo hizo la narrativa para encubrir esas atrocidades. Pero existe un modelo obvio que no puede ser discutido en las torres de marfil académicas, sino que tiene ser parte del discurso político sobre la realidad contemporánea en la Palestina actual.


Algunos de nosotros, a saber los que están comprometidos con la justicia y la paz en Palestina, evaden inconscientemente este debate al concentrarse, y es comprensible, en los Territorios Palestinos Ocupados (TPO), Cisjordania y la Franja de Gaza. La lucha contra las políticas criminales en ellos es una misión urgente. Pero eso no debiera transmitir el mensaje, que los que dominan en Occidente adoptaron gustosamente siguiendo una señal de Israel, de que Palestina está sólo en Cisjordania y la Franja de Gaza, y que los palestinos son sólo la gente que vive en esos territorios. Debemos expandir la representación de Palestina, geográfica y demográficamente, haciendo conocer la narrativa histórica de los eventos en 1948 y desde entonces y exigiendo igualdad de derechos humanos y civiles para todos los que viven, o solían vivir, en lo que es actualmente Israel y los Territorios Palestinos Ocupados.


Al conectar la ideología sionista y las políticas de las atrocidades pasadas y presentes, podremos suministrar una explicación clara y lógica de la campaña de boicot, desinversión y sanciones hacia Israel. Cuestionar por medios no-violentos un Estado autojusticiero que se permite, con la ayuda de un mundo mudo, desposeer y destruir al pueblo indígena de Palestina, es una causa justa y moral. Es también un medio efectivo de galvanizar a la opinión pública no sólo contra las actuales políticas genocidas en Gaza, sino que ojalá impida futuras atrocidades. Pero, más importante que cualquiera otra cosa, es que reventará el globo de furia autojusticiera que sofoca a los palestinos cada vez que se infla. Ayudará a terminar la inmunidad occidental ante la impunidad de Israel. Sin esa inmunidad, hay que esperar que más y más gente en Israel comience a comprender la verdadera naturaleza de los crímenes cometidos en su nombre y que su furia se dirija contra los que la atraparon junto a los palestinos en este ciclo innecesario de derramamiento de sangre y violencia.


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sábado, 3 de enero de 2009

Narcoguerra: ¿más de lo mismo?, por José Luis Piñeyro

Ciudad de México, 3 de enero de 2009

Servicio informativo núm. 613



Sumario:


I. Narcoguerra: ¿más de lo mismo?, por José Luis Piñeyro


II. Incertidumbre, por Alejandro Encinas


III. Masacre israelí en Gaza, por Michael Warschawski


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NARCOGUERRA: ¿MÁS DE LO MISMO?

por José Luis Piñeyro

(publicado en El Universal el 3 de enero de 2009)


Un total de 5 mil 612 narcoejecutados reporta EL El Universal a fin de este año, más del doble del pasado (2 mil 561) y más que en 2006 (2 mil 221) según cifras oficiales, destaca La Jornada. Dramáticas cifras a las que habría que agregar los muertos por otros delitos como tráfico de migrantes, armas, autos, secuestros y asaltos.


La versión oficial de este baño de sangre es la de siempre: es la respuesta a los golpes del gobierno al crimen y es lucha por los mercados entre narcos. Las tácticas de la estrategia anticriminal también son las mismas: operativos contra la estructura funcional (arresto de cientos de narcos nacionales y extranjeros, incautación de miles de transportes y de armas, destrucción de pistas de aterrizaje clandestinas) y económica (confiscación de millones de dólares y pesos y de toneladas de drogas naturales y sintéticas), y depuración de las policías municipales, estatales y federales. Si bien dichas tácticas represivas son necesarias y han arrojado cantidades mayores en estos rubros en comparación a otros sexenios, han estado ausentes otras tácticas cualitativas que deben acompañar a lo cuantitativo.


De forma reiterada he insistido que faltan tácticas imprescindibles como son: sistemáticas y confiables labores de inteligencia civil y militar; rastreo periódico y confiscación de los millones lavados en el sistema financiero y arresto de los delincuentes de cuello blanco; ubicación y confiscación de la riqueza patrimonial (casas, edificios, ranchos y hoteles); rehabilitación permanente y masiva de drogadictos; prevención constante del consumo de drogas y participación social amplia y corresponsable con las autoridades. La organización de Brookings comparte algunas de estas tácticas, como son la prevención del consumo de drogas mediante mensajes antinarcóticos a los jóvenes, la rehabilitación de farmacodependientes, la modificación del esquema punitivo que apunta a arrestar y enjuiciar drogadictos y narcotraficantes y el desaliento a la demanda de drogas, a diferencia de la estrategia estadounidense centrada en combatir su oferta (El Universal, 29/XII/08).


A propósito de participación social y dentro del actual clima de terror propiciado por los miles de narcoejectuados, la Sedena recién llamó a la ciudadanía a denunciar de manera valiente a quienes comentan actividades ilegales (El Universal, 31/XII/08). Cabe preguntarse: ¿dónde están las secretarías de Educación y Desarrollo Social? ¿Y las organizaciones empresariales? ¿Y las iglesias? ¿Y las universidades? Quizá el llamado es tardío pues el narcotráfico ha conseguido atemorizar a la población civil; ojalá no sea así dado que lo importante es romper con ese círculo concéntrico represivo que aprovechan los lavadólares y prestanombres del narco. El 2009 va a ser uno de aguda crisis económica y de probable conflictividad política, cuyas expresiones pueden ser legítimas protestas sociales y la proliferación de delincuentes profesionales y ocasionales.


Ante este panorama, se requiere un acuerdo nacional capaz de cambiar la política económica neoliberal para generar empleo masivo y bien pagado, abatir la inmensa pobreza y generar confianza entre la población. La guerra no sólo se gana con balazos y bombas, sino también con la fortaleza del elemento moral que tanta falta hace en México.


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INCERTIDUMBRE

por Alejandro Encinas

(publicado en El Universal el 3 de enero de 2009)


Mal termina 2008. Los pronósticos más pesimistas al inicio del año que termina fueron superados por la realidad. Con la sola excepción del triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales de EU, que inyectó un aire renovado en un mundo unipolar, todos los indicadores arrojan un saldo negativo.


La recesión económica subestimada por el gobierno de facto hace estragos en la economía y el empleo. Los ofrecimientos de bajar los precios del gas, la electricidad y las gasolinas quedaron en engaño y se han traducido en incrementos semanales de precios y tarifas. La inseguridad y el crimen organizado permean todos los ámbitos de la vida pública, desde la corrupción de funcionarios encargados de combatirlos desde las instituciones de seguridad, incluidos algunos mandos del Ejército, hasta participantes en concursos de belleza.


El ambiente político se enrarece y los acuerdos entre las cúpulas partidistas fortalecen una partidocracia cada vez más ajena a las preocupaciones de su militancia y de la sociedad. El 2008 cierra además con un mayor encono en medio oriente y un absurdo ataque abalado por la administración Bush a unas semanas que concluya su mandato.


Llegamos a 2009, en el que las expectativas no son nada alentadoras. En la economía se prevé nulo crecimiento, lo que traerá consigo el mayor desempleo de las últimas décadas, ausencia de créditos para la actividad productiva, inflación y un mayor detrimento de los salarios y de la economía familiar. Se prevé una mayor repatriación de paisanos y una severa caída en las remesas que millones de mexicanos envían al país para el sostén de los sectores más desprotegidos de la población.


Se celebrarán elecciones intermedias para renovar la Cámara de Diputados y distintos procesos para la elección de poderes locales. Se pondrá a prueba la reforma electoral que limitó la libertad de asociación de los partidos para conformar coaliciones electorales, lo que redefinirá la composición del sistema de partidos, por lo que serán determinantes los mecanismos de selección de candidatos y el papel de los medios en el marco de la nueva legislación, que debe garantizar equidad en la contienda e impedir la promoción disfrazada de funcionarios o candidatos. Además, se pondrá a prueba a un IFE que no alcanza a superar su profunda pérdida de credibilidad y a un desacreditado TEPJF que solapa en complicidad sus corruptelas internas.


Este proceso tendrá un ingrediente adicional: la eventual intervención del crimen en las campañas. Aunque éste ha sido un asunto persistentemente negado por las cúpulas partidarias, nadie puede negar la posibilidad real que ello sucedan, más aún cuando por más que lo niegue la vieja mafia corporativa, hay indicios no sólo de financiamientos poco claros a algunos candidatos, sino testimonios de intervenciones directas, levantones, presiones y amenazas a candidatos e incluso a comunidades para influir electoralmente por estos grupos.


Para la izquierda este proceso será definitorio, tanto para el desenlace de la crisis interna del PRD como para el futuro de las organizaciones integrantes del FAP. El daño a la imagen y la credibilidad del PRD no se va a superar por una sui géneris campaña a la que sólo falta postular a Jesús Ortega como candidato a reina de la primavera, sino con una rectificación de su discurso y práctica política, sin dobleces y con claridad para mantener la diversidad que en sí representa la más importante organización que la izquierda partidaria haya construido. En ello el papel que cumpla el movimiento aglutinado en torno a la Convención Nacional Democrática, el gobierno legítimo, el FAP y la defensa del petróleo puede marcar la diferencia para que 2009 sea un año que aglutine a las izquierdas para enarbolar la defensa de la economía popular y el empleo, y retomen el camino de consolidación del proyecto alternativo que requiere México.


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MASACRE ISRAELÍ EN GAZA

por Michael Warschawski

Miembro del Alternative Information Center (AIC) en Israel. Traducción al español desde el portugués de José André Lôpez Gonçâlez.


“La muerte de una única víctima israelita justifica el asesinato de centenas de palestinos. Una vida israelita vale un centenar de vidas palestinas. Es esto lo que el Estado de Israel y los media mundiales más o menos descuidadamente repiten, con cuestionamientos marginales. Y esta alegación, que acompañó y justificó la más prolongada ocupación de territorios extranjeros de la historia del siglo XX, es visceralmente racista. Que el pueblo judío acepte esto, que el mundo esté de acuerdo, que los palestinos se sometan —esta es una historia de bromas irónicas. Nadie encuentra la gracia…” John Berger


Mientras el mundo entero está espantado ante las terribles imágenes emitidas desde Gaza, la opinión pública israelita apoya masivamente la sangrienta ofensiva de Barak-Olmert. Esto incluye al Meretz, la oposición de izquierda parlamentaria. A pesar de haber manifestado preocupación por las muertes de civiles, el lider del Meretz, Haim Oron, en una entrevista a la televisión israelita, se adhirió a los argumentos de la propaganda oficial, responsabilizando a Hamas por el baño de sangre. Un discurso mistificador como este está siendo copiado por la mayoría de los líderes del mundo occidental, con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, superando incluso a la Secretaria de Estaos de los EE.UU., Condoleezza Rice. Vamos a poner los hechos como son:


Gaza está siendo el blanco del ejército israelita desde la victoria de Hamas, y el cerco impuesto sobre más de 1,5 millones de civiles —por Israel, mas también por la llamada comunidad internacional— es en sí un acto de violencia y un crimen de guerra.


El ataque israelita es una agresión planificada: de acuerdo con las noticias israelitas, Ehud Barak planificó el ataque a Gaza ya en Agosto.


Los cohetes lanzados sobre ciudades de Israel fueron una represalia a agresiones militares anteriores, y no fueron lanzados por Hamas, sino por la pequeña organización Jihad Islámica;


El ataque a Gaza es parte integral de la guerra santa neo-conservadora contra el mundo islámico, y la administración neo-conservadora de los EE.UU., así como Egipto y otros regímenes reaccionarios árabes, instaron a las autoridades israelitas a desencadenar la ofensiva antes que Obama entrase en la Casa Blanca.


La intención declarada de Barack Obama de abrir conversaciones con la República Islámica de Irán es una de las principales preocupaciones de las administraciones cesantes en Tel Aviv y Washington, y la ofensiva contra Gaza es una tentativa de provocar una reacción iraní que permita la represalia israelita y de los EE.UU. En los últimos días, el viceministro de Defensa israelita, Ephraim Sneh, bien conocido por su obsesión antiiraní, vinculó sistemáticamente los cohetes de Hamas (sic) a Irán, evidentemente, sin presentar ninguna prueba.


Esta estrategia general, basada en la mistificación del “choque de civilizaciones” y en la guerra global contra el Islán, es compartida por todos los partidos sionistas de Israel y explica el apoyo del Meretz a la actual agresión.


A pesar de no ser de esperar un cambio rápido de la política norteamericana en el Occidente asiático, los líderes israelitas y sus patrocinadores neo-cons en Washington están preocupados por el cambio en la administración americana, y temen que una nueva estrategia pueda quebrar la guerra global preventiva. El ataque a Gaza es una tentativa de última hora de cambiar las relaciones de fuerza en el Medio Oriente, antes del fin de la era neoconservadora.


Y antes de concluir, no olvidemos la dimensión obscena: los centenares de víctimas de los bombardeos israelitas sobre Gaza son víctimas colaterales de la campaña electoral israelita. Para aumentar su apoyo popular antes de las elecciones, todos los líderes israelitas están compitiendo para ver quien es el más duro y quien está dispuesto a matar más. Ehud Barak, no obstante, tiene una memoria muy corta, y Shimon Peres puede recordarle que este cálculo cínico no es necesariamente mejor: la masacre de Qana, que supuestamente hubiese traído la victoria a Shimon Peres, tuvo como consecuencia que centenares de millares de ciudadanos palestinos volviesen las espaldas al Partido Laborista.


A pesar de su brutalidad, con todo, Ehud Barak permanece como uno de los más populares líderes en la arena israelita, y los millares de manifestantes que han salida a las calles ayer, casi sin ser convocados, protestando contra la masacre, pueden indicar que todos lo que están detrás de él, incluyendo el Meretz, no van a recibir sus votos. Es previsible que el repudio internacional y el relativamente amplio sentimiento antiguerra entre los electores fuerce al Meretz, una vez más a cambiar de posición. Debían, por fin, recordarse de la antigua verdad que los electores prefieren siempre el original: cuando el Meretz sanciona la estrategia de guerra y las mentiras de Netanyahu, los electores van a preferir votar a Netanyahu en lugar de su pálida e insípida copia.


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viernes, 2 de enero de 2009

Israel, por José Saramago

Ciudad de México, 2 de enero de 2009
Servicio informativo núm. 612


Sumario:

I.
Israel, por José Saramago

II. Estados Unidos y la Unión Europea son cómplices de la masacre en Gaza, por Tariq Ali


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ISRAEL
por José Saramago

(publicado en El Cuaderno de Saramago el 31 de diciembre de 2008)

No es el mejor augurio que el futuro presidente de Estados Unidos repita una y otra vez, sin que le tiemble la voz, que mantendrá con Israel la “relación especial” que une los dos países, en particular el apoyo incondicional que la Casa Blanca dispensa a la política represiva (represiva es decir poco) con que los gobernantes (¿y por qué no también los gobernados?) israelíes han venido martirizando por todos los modos y medios al pueblo palestino. Si a Barack Obama no le repugna tomar su té con verdugos y criminales de guerra, buen provecho le haga, pero que no cuente con la aprobación de la gente honesta. Otros presidentes colegas suyos lo hicieron antes sin necesitar otra justificación que la tal “relación especial” con la que se da cobertura a cuantas ignominias fueron tramadas por los dos países contra los derechos nacionales de los palestinos.

A lo largo de la campaña electoral, Barack Obama, ya fuera por vivencia personal o por estrategia política, supo dar de sí mismo la imagen de un padre dedicado. Eso me permite sugerirle que le cuente esta noche una historia a sus hijas antes de que se duerman, la historia de un barco que transportaba cuatro toneladas de medicamentos para socorrer a la población de Gaza en la terrible situación sanitaria en que se encuentra, y que ese barco, Dignidade era su nombre, ha sido destruido por un ataque de fuerzas navales israelíes con el pretexto de que no tenía autorización para atracar en sus costas (creía yo, ignorante redomado, que las costas de Gaza eran palestinas…) Y que no se sorprenda si una de las hijas, o las dos a coro, le dicen: “No te canses, papá, ya sabemos qué es una relación especial, se llama complicidad en el crimen”.

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ESTADOS UNIDOS Y LA UNIÓN EUROPEA SON CÓMPLICES DE LA MASACRE EN GAZA
por Tariq Ali
(publicado en Corriente(a)lterna, http://www.espacioalternativo.org, el 2 de enero de 2009)
Traducción del portugués de José André Lôpez Gonçâlez

El asalto a Gaza, planificado desde hace más de seis meses y ejecutado en un momento cuidadosamente seleccionado, fue hecho, como Neve Gordon observó correctamente, como un instrumento de campaña electoral, con vistas en las elecciones del mes que viene y para mantener en el poder a los partidos que están hoy en el gobierno de Israel. Los palestinos asesinados son un triunfo electoral, en una disputa cínica entre la derecha y la extrema derecha israelí. Sus aliados en Washington y en la Unión Europea, perfectamente informados de que Gaza iba a ser atacada, exactamente como en el caso del Líbano en 2006, se sentaron y esperaron.

Washington, como siempre hace, culpa a los palestinos favorables a Hamas, con Obama y Bush cantando la partitura del siempre igual AIPAC (American Israel Public Affairs Committee). Los políticos de la Unión Europea supieron los planes, asisten a los ataques, al sitio, al bloqueo, al castigo colectivo impuesto a la población en Gaza, a los asesinatos de civiles, etc. (sobre eso, ver el impresionante ensayo de Sara Roy, de Harvard, en la London Review of Books [en portugués, “si Gaza cae…”).

A pesar de ver y saber todo eso, fueron fácilmente convencidos de que algunos ruidos de cohetes de cuatro arrobas habrían “provocado” la reacción de Israel. Y se pusieron a “exigir” el fin de la violencia de los dos lados. ¿Efecto? Cero.

La dictadura carcomida de Mubarak en Egipto y los islámicos preferidos de la OTAN en Ankara, ni siquiera se molestaron en registrar alguna protesta simbólica; ni siquiera retiraron sus embajadores de Israel. China y Rusia no convocaron una reunión del Consejo de Seguridad de la o­nU para discutir la crisis. Para discutir. Aunque sólo fuese eso.

Resultado de la apatía oficial, un de los resultados de las más recientes agresiones de Israel será incendiar las pasiones en las comunidades musulmanas en todo el mundo y hacer crecer la influencia, y el prestigio incluso, de las organizaciones terroristas que, en Occidente, se presentan como líderes de una “guerra contra el terror”.

La carnicería en Gaza obliga a discutir cuestiones estratégicas cruciales en los dos lados, relacionadas con la historia reciente. El hecho que todos deben reconocer es que ya no existe Autoridad Palestina. Jamás existió. Los Acuerdos de Oslo fueron un completo desastre para los palestinos, creando un conjunto de guetos desconectados, todos bajo la obcecada vigilancia de un perro de presa brutal. La OLP, sobre quien una vez se depositaron todas las esperanzas de los palestinos, es hoy poco más que un mendigo que suplica migajas de dinero de la Unión Europea.

El entusiasmo por la democracia se vuelve cero entre los aliados occidentales, en el instante que, en oriente, los electores elijen partidos y candidatos que se opongan a las políticas occidentales. Israel y Occidente hicieron de todo para elegir candidatos del grupo Fatah: los palestinos enfrentaron maniobras, amenazas, golpes, tentativas de soborno por la “comunidad internacional” y su campaña incansable de persecución a los candidatos de Hamas y otros grupos de oposición. La campaña fue incansable. Los candidatos de Hamas eran rutinariamente perseguidos o atacados por los soldados y por los policías de Israel, las pancartas eran confiscadas y quemadas, ríos de dinero de los EE.UU. y de la Unión Europea enriquecieron la campaña a favor de Fatah, y, en los EE.UU., diputados y congresistas discursaban diciendo que, si fuese elegido, Hamas no podría gobernar.

Hasta el día de las elecciones fue planificada para alterar el resultado de las urnas. Marcadas para el verano de 2005, fueron aplazadas hasta enero de 2006, para que Abbas pudiese distribuir prebendas a manos llenas porque – en palabras de un oficial de la inteligencia egipcia -, “después, la gente apoyará a la Autoridad, contra Hamas.”

El deseo popular de promover limpieza general, después de diez años de corrupción, de conversaciones sin propósito ni objetivo, bajo gobiernos de Fatah, fue más fuerte que nada. El triunfo electoral democrático de Hamas fue tratado como una señal de renacimiento del fundamentalismo y preocupante derrota en los planes de paz con Israel, por gobiernos y todos los grandes imperios mediáticos de todo el mundo atlántico.

Inmediatamente comenzaron las presiones financieras y diplomáticas, para forzar a Hamas a adoptar las mismas políticas del partido derrotado en las urnas.

Sin ninguna ligazón con la mezcla de ganancia y dependencia, con el sueño de enriquecimiento rápido de los portavoces y políticos serviles de Fatah posteriores a Arafat, sin el mismo tipo de adulación servil a ninguna idea de que algún “proceso de paz” fuese algún día posible mediante las políticas deFatah posterior a Arafat y de Israel, Hamas construyó en Palestina la alternativa y la lección de su propio ejemplo.

Sin tener la abundancia de medios con que cuenta el actual Fatah, Hamas construyó clínicas, escuelas, hospitales, ofreció programas de asistencia social para las poblaciones más pobres. Los líderes y cuadros dirigentes de Hamas viven frugalmente, como viven todos los pobres en Palestina.

Este tipo de respuesta social y política a las reales necesidades del día en el día a día explica el amplio apoyo popular y electoral del que Hamas goza hoy, no alguna recitación diaria del Corán. No se sabe aún cuanto la conducta de Hamas en la II Intifada aumentó su credibilidad en Palestina.

Los ataques armados a Israel, como los de la Brigada de los Mártires, de Al-Aqsa, de Fatah, son respuestas de represalia a la ocupación mucho más mortal que cualquier acción armada de resistencia. Estimadas en la escala de las masacres perpetradas por el ejército de Israel, la reacción de los palestinos es escasa y siempre es mucho menos violenta.

La asimetría puede ser bien computada durante el alto el fuego (que fue una propuesta unilateral de Hamas), iniciado en junio de 2003, y mantenido durante el verano, a pesar de los innumerables ataques israelíes y de las prisiones en masa que aumentaron mucho durante el alto el fuego, cuando más de 300 combatientes de Hamas fueron hechos “desaparecer” o muertos en Cisjordania.

El 19/8/2003, una célula que se autoproclamaba perteneciente a Hamas, en Hebrón, ya denunciada y desautorizada oficialmente por los dirigentes de Hamas, hizo estallar un ómnibus en Jerusalén Oeste. Como reacción, Israel inmediatamente asesinó a Ismail Abu Shanab, negociador-jefe, por Hamas, del alto el fuego. Hamas respondió. Respuesta a la respuesta, la Autoridad Palestina y los Estados árabes suspendieron todo el flujo de ayuda financiera a las iniciativas sociales de Hamas y, en septiembre de 2003, la Unión Europea accedió a la petición que Tel Aviv le hacía desde hacía tiempo: incluyó a Hamas en su relación de “organizaciones terroristas”.

El trazo que distingue a Hamas en toda la Región, obligado a luchar en una lucha desesperadamente desigual, no son los hombres-bomba –recurso desesperado que se ve en muchos otros grupos–, sino una especie superior de disciplina, firmemente orientada hacia atender necesidades vitales de una población también desesperadamente desamparada. Prueba de ese tipo de disciplina dedicada es, por ejemplo, la competencia con que Hamas consiguió implantar el alto el fuego, también entre sus grupos, a pesar de las aprobaciones de Israel, durante todo el año pasado. Todas las muertes han de ser condenadas, sobre todo la muerte de civiles, pero Israel es, de lejos, autor de mucho mayor número de asesinatos en la Región, estadística que los euro-norteamericanos ignoran completamente. En Palestina, aunque quisiesen los palestinos no matarían en la escasa en que los israelitas matan.

El ejército de Israel es el más modernamente armado ejército de ocupación que hay en el mundo. Y es, sin duda, el más fuertemente armado ejército de ocupación de toda la historia moderna.

“Nadie puede condenar que una población se revuelva, después de vivir 45 años bajo la ocupación militar”, dijo el General Shlomo Gazit, ex jefe de la inteligencia militar de Israel, en 1993.

El verdadero problema de los EE.UU. y de la Unión Europea, motivo de la oposición obcecada a Hamas, es que Hamas rechazó aceptar la capitulación implícita en los Acuerdos de Oslo, y después, de Taba a Ginebra, han rechazado olvidar las calamidades que EE.UU. y la Unión Europea han impuesto a los palestinos. Desde Oslo, los EE.UU. y la Unión Europea tienen, como prioridad, quebrar la resistencia de Hamas. Cortar las financiaciones a la Autoridad Palestina es el instrumento obvio para minar la influencia de cualquier iniciativa local en la Región. Otro, es inflar los poderes de Abbas –escogido a dedo, por Washington, como, también, Karzai, en Kabul–, al mismo tiempo que minan la influencia del Consejo Legislativo.

No hubo ningún esfuerzo serio en la dirección de negociar con los líderes políticos electos en Palestina. Dudo mucho que Hamas se dejase rápidamente subordinar a los intereses israelitas y occidentales, pero si así ocurriese, no sería el primero. El propio Hamas carga con una pesada hipoteca sobre los hombros, desde su formación: la debilidad fatal del nacionalismo palestino, que siempre creyó que sólo habría dos caminos, o el completo rechazo de Israel o la completa aceptación del desmembramiento de los fragmentos de Palestina, hasta ser reducida a 1/5 de su propio territorio. Entre el delirio maximalista de la primera vía y el patético minimalismo de la segunda, prácticamente no hay camino más allá del abismo, como lo demostró la historia de Fatah.

La prueba de vida y muerte para Hamas, no es ser o no ser “adaptado” de tal manera para volverse apetecible para la opinión pública occidental, sino, en cambio, conseguir separarse del peso devastador de su pasado. Inmediatamente después de la victoria electoral de Hamas, en Gaza, un palestino me preguntó, en una entrevista, qué haría si estuviese en lugar de Hamas, recién elegido. “Disolvería la Autoridad Palestina”, respondí. Para acabar con la escenificación. Hecho esto, sería posible reponer la causa nacional palestina sobre bases adecuadas para exigir que el territorio y sus recursos sean compartidos proporcionalmente entre poblaciones semejantes en cantidad –no con 80% para israelitas y 20% para palestinos, una violencia tan grande que, a largo plazo, ningún pueblo jamás la aceptará–. La única solución aceptable es un único Estado, para israelitas-palestinos, en el cual los crímenes del sionismo puedan al fin ser reparados. No hay otra posibilidad. Sólo esa.

Los ciudadanos de Israel bien pueden meditar sobre estas palabras de Shakespeare (en El mercader de Venecia), donde introduje pequeños cambios:

“Soy palestino. ¿El palestino no tiene ojos? ¿No tiene manos, órganos, altura, peso, sentidos, aficiones, afectos, pasiones? ¿No come la misma comida, no muere por las mismas armas, no padece las mismas enfermedades, no se cura por la misma cura, no se calienta en el mismo verano y no se congela en el mismo invierno, como el judío? ¿Si nos pinchan, no sangramos? ¿Si nos hacen cosquillas, no nos reímos? ¿Si nos envenenan, no morimos? ¿Si nos hacen daño, no nos podemos defender? Si somos iguales en todo, no nos reclamen por ser iguales también en eso… La villanía que nos enseñaron, nosotros la hemos aprendido; seremos viles; menos viles que vosotros, sí, porque venimos después. Aprendimos con vosotros, pero la villanía se purga con el tiempo. Más que eso, no puedo prometer.”

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jueves, 25 de diciembre de 2008

La economía en 2009, por Rogelio Ramírez de la O

Ciudad de México, 25 de diciembre de 2008

Servicio informativo núm. 611



Sumario:


I. La economía en 2009, por Rogelio Ramírez de la O


II. “México huele a muerte”, por Rosario Ibarra


III. ¿Obstáculo insalvable?, por José Agustín Ortiz Pinchetti


IV. Tres vidas, por Laura Itzel Castillo


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LA ECONOMÍA EN 2009

por Rogelio Ramírez de la O

(publicado en El Universal el 24 de diciembre de 2008


Los problemas desde 2007 han tomado por sorpresa al gobierno de Calderón, habiendo pasado más de un año argumentando que no había recesión, en lugar de tomar medidas urgentes.


Hoy el cúmulo de problemas económicos concretos es tan amplio que ni siquiera alcanzaría este espacio para enunciarlos. Vale la pena concentrarse en un problema muy grande, aún inadvertido en todas sus consecuencias.

El precio del petróleo se seguirá debilitando y no es de sorprenderse que alcance niveles como los de los años 80. Imaginemos lo que significa que el precio de la mezcla mexicana de petróleo exportado fue de 133 dólares por barril en julio y a mediados de diciembre alcanzó 33 dólares, cuando el petróleo aporta 44% del presupuesto.


En estas condiciones el gobierno ha dado pie irresponsablemente a un presupuesto para 2009 con un fuerte aumento para llegar a 3 billones 45 mil millones de pesos. No ha escuchado todas las advertencias que se le han hecho para que recorte su estructura burocrática y utilice bien los recursos.


La recesión o depresión estadounidense nos enfrenta también a una caída de las exportaciones no petroleras el próximo año. Si sumamos a este impacto que el menor precio del petróleo reducirá nuestro ingreso de exportación en 30 a 35 mil millones de dólares, entonces la balanza externa de México tendrá un déficit potencialmente explosivo.


Esto es aun con la cobertura de precios contratada por el gobierno, de la cual no se conocen detalles para juzgar el grado efectivo en el que cubrirá la caída de ingresos. Pero aun a 70 dólares por barril, de todas maneras el precio de 2009 será menor en 24 dólares por barril a lo obtenido en 2008.


Así, la cuenta corriente externa tendrá un déficit alarmante de más de 50 mil millones de dólares, aun suponiendo que el crecimiento de la importación sea mucho menor. Como la importación incluye gasolina y alimentos, de los cuales 30% y 35% de nuestro consumo se importa, implica que debe haber una fuerte caída del consumo doméstico. Si las importaciones no se frenan, el déficit sería todavía mayor.


Por lo anterior, evitar una crisis de balanza de pagos en 2009 va a depender de que haya entradas de capital extranjero. Una primera entrada será la cobertura petrolera, pero ésta no cubrirá más que alrededor de una quinta parte del déficit. Habrá que traer más capitales externos, pero en una recesión global, éstos serán raquíticos.


El sector privado mexicano, por su parte, tendrá un flujo de capitales negativo pues deberá pagar vencimientos de deuda sin que pueda obtener el mismo monto de refinanciamiento. Para cumplir, el gobierno los tendría que apoyar con créditos o con rescate.


Para eso el gobierno tendría que tener un gran endeudamiento y además consumir una buena parte de las reservas del Banco de México.

Por estas razones será difícil que el peso se recupere contra el dólar. Por el contrario, tendría que depreciarse aún más. El 2009 va a marcar seguramente no sólo que Calderón no pudo crear empleos, sino que tampoco pudo mantener el valor del peso.


Es esencial que el gobierno dé muestras de que entiende la realidad y que en consecuencia reduzca su gasto burocrático y negocie con los gobiernos estatales para que hagan lo mismo. Y debe transparentar cualquier apoyo que dé a las empresas privadas endeudadas.


Debe ante todo renovar su equipo con personas y proyectos pragmáticos y no ideológicos, y atender con prontitud y sin demagogia las demandas de apoyo. Si no lo hace así, habrá mucho malestar y resentimiento.


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“MÉXICO HUELE A MUERTE”

por Rosario Ibarra

(publicado en El Universal el 25 de diciembre de 2008)


“México huele a muerte”. La frase la he traído en la mente desde hace mucho, tras leer en todos los periódicos y enterarme por todos los otros medios de difusión del reguero de cadáveres que se encuentra en todos los estados de este territorio que se llama México y que la mayoría de los que aquí vivimos llamamos patria… mientras que “los otros” la quieren vender a retazos y se sentirían felices si la frontera norte, en vez de ser el río Bravo, lo fuera el Suchiate.


“México huele a muerte”, frase terrible, la leí en la contraportada del libro titulado Muertes históricas. En dicha obra se afirma: “Por encima de ideologías, proclamas incendiarias o discursos patrióticos, las páginas de nuestra historia se han escrito entre torrentes de sangre derramada”.


Es cierto, entre torrentes de sangre se han escrito las páginas de nuestra historia, pero entre los torrentes de sangre que hoy manchan el suelo de este trozo de América sólo se escriben historias de terror, de corrupción, de impunidad y, sobre todo, de simulación… Y qué decir de las otras historias, de las historias de dolor de los millones de hogares miserables donde los niños mueren víctimas de la desnutrición casi a la par de sus madres, y de los otros en los que se llora porque los hombres “se fueron al norte” porque aquí no hay trabajo, y de los otros, los que no viven en sus casuchas porque son los miles de pobres que llenan las cárceles…


Y de los nuestros, los de los hogares tristes, los hogares mermados, los hogares de los desaparecidos en los que el dolor punza las almas y la memoria de todos los que en ellos vivimos desde que nos los arrebataron, mientras quienes ordenaron su secuestro siguen impunes, cubriéndose los unos a los otros durante todos los sexenios...


Pero por demagogia no queda; por discursos de “mano dura” contra el “crimen organizado” quedan los tremendos intereses de los que “gobiernan” este país desde la ilegitimidad.


Todo aderezado con la invasión “verde olivo” que —aparte de intimidar al pueblo pobre— denigra a las Fuerzas Armadas, otrora dignas defensoras de la patria, pero cubiertas de ignominia el 2 de octubre de 1968 y en otras fechas en las que se pudieron repetir las palabras: “México huele a muerte”.


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¿OBSTÁCULO INSALVABLE?,

por José Agustín Ortiz Pinchetti, secretario de Relaciones Políticas el gobierno legítimo de México

(publicado en La Jornada el 21 de diciembre de 2008)


Nota periodística: La estructura del movimiento de AMLO está integrada por 2 millones 200 mil ciudadanos y podría crecer hacia mediados de 2009 a 2 millones 500 mil. Se han organizado unas 400 brigadas grandes, centenares de círculos de estudio y resistencia, así como 960 comités municipales. Estos son los frutos cuantitativos de la gira que el tabasqueño ha realizado por 80 por ciento de los municipios del país. Era lógico: AMLO ha trabajado para cosechar simpatías y sembrar grupos. Los resultados cualitativos son mayores. Está surgiendo una organización fuera de la partidocracia, con capacidad de movilización, iniciativa y coordinación. La aprobación de AMLO sube. Llega a más de una cuarta parte de la población electoral. Es asombrosa la “falta” de olfato probablemente intencional de los comunicadores que no investigan ni miden el impacto que puede llegar a tener este fenómeno. Esta indolencia no la comparte el Cisen, que observa con creciente interés y preocupación el proceso.


El cerco mediático es hoy un gran obstáculo para el movimiento. Los medios electrónicos y los periódicos, con raras excepciones, han tratado de banalizar, minimizar y ocultar estos hechos y descalificar y calumniar a AMLO. A cambio reciben jugosas ventajas y privilegios.


Un amigo culto, izquierdista de buena fe y que no se traga las ruedas de molino, me decía antier que está de acuerdo con nuestros objetivos estratégicos. Rechaza a Andrés Manuel por mesiánico, ávido de poder, lleno de rabia y amargura, enloquecido por la derrota, etcétera. Imagen siniestra compartida por millones que ven a la política como espectáculo y se nutren con la información convencional. Los que trabajamos con AMLO (ninguno ha desertado) somos gente crítica y damos testimonio unánime de la cordura, sobriedad, resistencia a la adversidad, sereno cálculo estratégico, astucia y buen humor del líder.


A pesar de que la información política oficialista ha tenido éxito en distorsionar y reiterar las mismas calumnias hasta volverlas verdades dogmáticas, no puede negarse que Andrés Manuel y su voto duro, que llega a 25 por ciento de los electores, han resistido la campaña de aniquilamiento. Hasta cierto punto, haber ocultado el perfil verdadero del movimiento lo favorece, porque cuando emerja en los próximos meses, el rebote de sorpresa dañará la de por sí dudosa credibilidad del aparato mediático: el peor obstáculo que enfrentan no sólo los obradoristas, sino la democracia mexicana.


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TRES VIDAS

por Laura Itzel Castillo, secretaria de Asentamientos Humanos y Vivienda del gobierno legítimo de México

(publicado en El Universal el miércoles 17 de diciembre de 2008)


Tres vidas fructíferas llegaron a su fin en fechas recientes. Primero falleció Othón Salazar, símbolo de la lucha magisterial por las mejores causas del país; después murió mi amiga Cecilia Loría, feminista, defensora de los derechos humanos; y apenas el viernes pasado concluyó su largo y productivo ciclo de vida una mujer excepcional: Amalia Solórzano, viuda del general Lázaro Cárdenas.


Estas tres vidas influyeron y marcaron muchas más, en distintos tiempos y niveles. Los testimonios de diversas personas han dejado constancia de ello en estos días. Los conocí a los tres y mucho podría decir, pero el reducido espacio de esta columna imposibilita que me extienda mucho.


Doña Amalia, sin embargo, está presente en mis primeros recuerdos de la niñez. Ella y el general Cárdenas. ¿Cómo no evocar la primera vez que acompañé a mis padres a visitarlos?


“Papá —le dije—, ese señor que me pellizcó el cachete es el mismo que aparece en mi libro de historia”. Y Heberto soltó la carcajada. Luego me explicó quién era ese hombre y lo que había hecho por nuestro país.


Siempre me impresionó la figura del general, pero también la de su esposa. Eran una pareja complementaria. El gran hombre quizá no lo habría sido tanto de no tener a su lado a una mujer como ella.


Amalia Solórzano encabezó la colecta pública que hizo el gobierno en 1938 para pagar la expropiación petrolera; impulsó también, durante el sexenio de su marido, el Frente Único Pro Derechos de la Mujer, organización plural que aglutinó a más de 50 mil afiliadas pertenecientes a 80 organizaciones.


Lázaro Cárdenas, haciendo eco de este movimiento, envió al Congreso una iniciativa para reformar el artículo 34 de la Constitución, a fin de otorgar los derechos ciudadanos a las mujeres. Pese a ser aprobada, la reforma no se publicó en el Diario Oficial porque parte del oficialismo consideraba al sector femenino “susceptible de ser controlado corporativamente”.


Doña Amalia recibió en Morelia a los niños huérfanos de la Guerra Civil Española, y a la mayoría los vio crecer y convertirse en personas de bien. Estuvo a favor de la Revolución cubana y en contra de la invasión de Bahía de Cochinos. Marchó discretamente —como era ella— junto a estudiantes y profesores en 1968. Apoyó a su hijo Cuauhtémoc en 1988 y fue fundadora del PRD. Simpatizó también, en su momento, con la causa zapatista.


La viuda del general Cárdenas fue una mujer de enorme dignidad, congruencia e inteligencia. Vivió 97 años y se mantuvo lúcida hasta el final. Ella es parte de la historia de este país. Pero mis recuerdos de ella son más personales. Ahora que estuvimos en su casa de la calle Los Andes, en Las Lomas, me vino a la mente una imagen, un olor y un sabor: ella fue quien descubrió, para aquella niña inquieta que alguna vez fui, el fruto jugoso llamado pérsimo.


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sábado, 20 de diciembre de 2008

La farsa de los salarios mínimos, por Arturo Alcalde Justiniani

Ciudad de México, 20 de diciembre de 2008
Servicio informativo núm. 610


Sumario:

I.
La farsa de los salarios mínimos, por Arturo Alcalde Justiniani


II.
A los más de 5 millones de trabajadores que ganan hasta un salario mínimo: ¡el aumento a los salarios mínimos no alcanza ni para comprar un pan de dulce!: José Antonio Almazán

III. Inseguridad estructural, por José Luis Piñeyro

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LA FARSA DE LOS SALARIOS MÍNIMOS
por Arturo Alcalde Justiniani

(publicado en La Jornada el 20 de diciembre de 2009)

El raquítico incremento a los salarios mínimos pone en evidencia una política económica contraria a los intereses de los trabajadores, en un momento crucial de crisis. Lisa y llanamente, significa un despojo en la medida que el porcentaje impuesto de 4.6 por ciento promedio (4.2 por ciento en la zona A, que comprende la mayor parte de la población) es sensiblemente inferior a la inflación, aun considerando los datos del Banco de México, que bien sabemos están diseñados para aparentar una realidad distinta a la que confirma cotidianamente la población cuando acude a un mercado a comprar alimentos para la familia. La mala noticia será que hoy podrán adquirir menos que antes.

Basta analizar dos declaraciones para confirmar el teatro de mal gusto que envuelve esta decisión fundamental. La Confederación Patronal de la República Mexicana señaló: “En la visión humanista de Coparmex, nuestro foco está en la persona, y aunque no somos una institución de beneficencia, sí consideramos que la función de la empresa es la creación de valor para toda la sociedad… eso se hace, entre otros aspectos, con una compensación decente para sus colaboradores” (La Jornada, 16/dic/2008, p. 22). Surgen varios cuestionamientos: cómo se puede creer que dos pesos diarios constituyan un incremento “decente” frente a la inflación que todos conocemos; quién ha pensado que la Coparmex pueda considerarse una institución filantrópica, ¡sólo eso nos faltaba!, cuando es esencial el esfuerzo de los trabajadores para mantener funcionando el aparato productivo. ¡Y ahora resulta que el incremento salarial es una limosna!

Enrique Aguilar Borrego, presidente del Congreso del Trabajo, señaló: “es inaceptable un alza a los mínimos por abajo del 4 por ciento” (Reforma, 16/dic/2008, p. 2); con esta posición, podemos darnos una idea del grado de defensa que ejercen nuestros líderes obreros de la economía popular, es la vieja táctica de poner un límite bajo, para luego aparentar que se logró un avance al convenir un monto superior. Es famosa la anécdota de un viejo líder sindical de la industria de la confección que citaba a los patrones en el Sanborns Azulejos para preguntarles qué porcentaje de incremento salarial había decidido la empresa otorgar, si le decían que 5 por ciento, acudía a la asamblea muy fresco y con toda firmeza exclamaba: ¡Compañeros, ni un paso atrás, cinco por ciento o huelga!

Las reuniones realizadas por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CNSM) son una muestra de la farsa tripartita. El representante de la Confederación de Trabajadores de México llegó con la consigna de su líder, Joaquín Gamboa Pascoe, que días antes había anunciado que estaba listo “para sacrificarse más”. Después del acuerdo, los representantes regresaron a sus lujosos automóviles y a seguir sacrificándose. Se suman interrogantes: ¿habrá alguien que les crea? ¿Creerán ellos sus propias mentiras? ¿Qué sentido tiene esta pantomima frente a una sociedad ávida por participar responsablemente en el diseño de estrategias que nos permitan superar las dificultades de una crisis creciente? ¿No les dará vergüenza cobrar un sueldo por tan penosa tarea?

Resulta evidente que la CNSM es un acto de simulación en el que prevalece la voluntad del gobierno federal por vía de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. La opinión de este gobierno es que los trabajadores más desprotegidos del país se merecen dos pesos y centavos para salvar sus angustias, cubrir una inflación superior a 6 por ciento, y responder así a un 2009 que amenaza degradar aún más los niveles de vida. Este es el auténtico rostro de la política económica.

El razonamiento parece sencillo: si estamos en crisis, si sufrimos las consecuencias de una política económica equivocada que incluye los efectos de nuestra excesiva vinculación a la suerte de nuestro vecino del norte, deberíamos actuar como lo hacen las familias en estado de necesidad, apoyarse unos a otros, dando prioridad a los más necesitados. Si lo principal es proteger el bienestar colectivo, se impone la urgencia de una política de redistribución racional, suprimir los gastos superfluos, reducir los salarios excesivos y canalizar mayores recursos a quienes se ahogan en una pobreza creciente. Esta imposición del gobierno federal actúa en sentido contrario a una elemental política de derechos humanos, cuando hace tan sólo una semana que con motivo de la conmemoración del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue presentado el Programa Nacional de Derechos Humanos 2008-2012, que en su capítulo del derecho al trabajo adquirió el compromiso de “promover que los salarios fijados por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos aseguren a todos los trabajadores y empleados una garantía social básica… Diseñar y ejecutar un programa nacional de trabajo digno, cuyo objetivo sea garantizar la vigencia de los derechos humanos laborales”.

Hoy más que nunca resulta evidente la necesidad de un debate nacional sobre la política salarial y, en particular, el papel que juega el salario mínimo en el modelo económico. No podemos resignarnos a la tesis de que cualquier mejora salarial es inflacionaria y que la única medicina posible es sacrificar a los trabajadores. Con esta visión reducida, sólo se abate el mercado interno y se condena a los trabajadores a vivir peor. Buena parte de la responsabilidad de la crisis mundial se deriva de políticas que acorralando a los deudores les impidieron cumplir con las obligaciones hipotecarias contraídas. En México, una expresión de esta política ha generado el desastre relacionado con las tarjetas de crédito. Deberíamos aprender de otros países que han puesto el énfasis en la recuperación salarial para reducir inequidades y dinamizar su economía.

Por lo pronto, habría que desaparecer la inservible Comisión Nacional de Salarios Mínimos y rescatar la propuesta de hacer depender esta función de la Cámara de Diputados. Sería un buen propósito de fin de año.

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A LOS MÁS DE 5 MILLONES DE TRABAJADORES QUE GANAN HASTA UN SALARIO MÍNIMO: ¡EL AUMENTO A LOS SALARIOS MÍNIMOS NO ALCANZA NI PARA COMPRAR UN PAN DE DULCE!: JOSÉ ANTONIO ALMAZÁN

Como lo habíamos anticipado el 17 de diciembre del presente año, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CNSM) fijó un porcentaje insuficiente y ridículo para los salarios mínimos generales que regirán en las tres áreas geográficas de nuestro país para el 2009. El aumento decretado por la CNSM para los salarios mínimos en las tres áreas geográficas fue en promedio de dos pesos con treinta centavos (4.6 por ciento), acorde con lo que Javier Lozano Alarcón había planteado el 16 de diciembre del presente.

Este aumento de dos pesos no les alcanzará a los más de 5 millones de trabajadores que ganan hasta un salario mínimo ni para comprar un pan de dulce, en virtud de que este alimento cuesta mínimamente en panaderías y centros comerciales alrededor de 4 pesos. El pan de dulce de acuerdo con datos de la Procuraduría Federal del Consumidor, oscila entre 4 pesos y hasta 8 pesos, dependiendo el tamaño y la variedad, por lo que con los dos pesos que se decretaron como “aumento” a los mínimos ni este producto se puede adquirir.

De acuerdo con cifras publicadas por el Banco de México, la inflación anualizada es de 6.23%, cifra dudosa sobre todo si observamos que no coinciden con los datos del Fondo Monetario Internacional quienes plantean que la inflación para nuestro país oscila aproximadamente en 8%. Asimismo, los aumentos a los productos de consumo popular como el aceite, el frijol, jitomate y pan blanco en el periodo de enero a noviembre de este año es de 42.10%, 22%, 52.1% y 20%, respectivamente.

No podemos decir que estos dos pesos sea un aumento salarial, sino constituyen migajas para los trabajadores. Los responsables de este nueva agresión son tanto Calderón, como Lozano Alarcón y obviamente Basilio González Núñez, presidente de la CNSM, quien preside este organismo proempresarial desde 1991, y se ha convertido en un experto en la contención de los salarios.

El gobierno de Felipe Calderón con estas acciones está llevando al límite a la población, profundizando los niveles de hambre y de pobreza, con el contubernio de los llamados representantes obreros que son parte de la CNSM, quienes ni siquiera se atrevieron a firmar bajo protesta, tal y como lo reconoció cínicamente José Luís Carazo, supuesto representante “obrero” en dicha comisión, dejando con ello constancia del sometimiento del Congreso del Trabajo, de la CTM y demás organizaciones charriles al servicio del gobierno.

Es una vergüenza que el presidente electo de los Estados Unidos de América, Barack Obama, tenga como una de sus prioridades la defensa del poder adquisitivo de los trabajadores norteamericanos, en un país cuyo nivel de ingresos es diez veces superior al nuestro, mientras Calderón en sentido opuesto sigue impulsando el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores mexicanos.

Hoy como hace 100 años la población mexicana está en condiciones de extrema pobreza, de desnutrición, de represión por parte del gobierno, lo que condujo a la población en 1910 a llevar a cabo la Revolución Mexicana. De igual modo, hoy la respuesta de los trabajadores no va tardar y seguramente las movilizaciones en rechazo a estos salarios, y la exigencia de aumento salarial de emergencia y de control de precios a los artículos de consumo popular no van a tardar.

Desde este Palacio Legislativo de San Lázaro, manifiesto mi absoluto rechazo a este decreto salarial y a la vez expreso mi solidaridad a las acciones que en próximos día emprenderán los sindicatos de trabajadores que están luchando por un modelo económico alterno para México.

¡Desaparición de la CNSM! ¡Que renuncie el secretario del Trabajo y Previsión Social por inútil! ¡Exigimos un estricto control de precios a los artículos de consumo popular de acuerdo al artículo 28 constitucional!

A t e n t a m e n t e
Dip. José Antonio Almazán González

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INSEGURIDAD ESTRUCTURAL
por José Luis Piñeyro
(publicado en El Universal el 20 de diciembre de 2008)

Cierra el año con situaciones reales o potenciales que deberían preocupar a la fracción dominante de la clase gobernante y de la clase económica, pero no saben más que repetir la cantaleta de los últimos 25 años: “no hay de otra”, o sea, no hay de otra política económica, financiera, bancaria, fiscal, comercial, laboral, social, alimentaria, educativa, policíaca, exterior, ambiental, etcétera. Los cambios mínimos son para preservar lo esencial, las famosas variables macroeconómicas (control de la inflación, del gasto público, de los salarios) que se dan desde que De la Madrid recetó medicina amarga a la nación que hoy no ha mejorado sus condiciones de vida tras un tratamiento de choque que dura un cuarto de siglo.

La política de seguridad pública en el mejor de los casos se encuentra en un frágil equilibrio frente al crimen organizado, donde tiempo de guerra y espacio territorial se ensanchan sin una fecha creíble para regresar los militares a los cuarteles y con varios frentes de lucha y una moral y capacidad de fuego delincuencial reforzada.

La política laboral ya muy restringida en cobertura de empleo, salarial y de prestaciones sociales, no enfrenta al actual y futuro desempleo masivo (engrosando así las filas de la economía informal y criminal) y solo llama a que los empresarios usen los despidos como “último” recurso. La política social antipobreza no reacciona de cara a los 10 millones de nuevos pobres en alimentación y a los al menos 500 mil migrantes repatriados.

La política comercial con EU no toma nota de que disminuirán los ingresos por petróleo, turismo, remesas, inversión de ese país y demanda de importaciones mexicanas, hechos que se enfrentan con ¡mayor apertura comercial y la “positiva” devaluación del peso¡. Podríamos seguir con otras políticas públicas fracasadas para abonar al pesimismo nada gratuito, mas solo queremos destacar que los elementos objetivos estructurales se complementan con otros subjetivos que ya son estructurales como la reiterada y extendida corrupción, impunidad, ineptitud y demagogia o mentiras al estilo de: “Vamos ganando la guerra anticriminal aunque no lo parezca” o “La crisis financiera de EU afectará como un catarrito”.

Prevalece una parálisis operativa del gobierno federal combinada con un hiperactivismo mediático que apela a la unidad nacional y a la voluntad colectiva frente a la crisis, o a “perder el miedo” vía el Televisa circus. Sin duda, se requiere voluntad social y liderazgo político pero se subestiman barreras estructurales y la ausencia de líderes con propuestas distintas al “más de lo mismo”.

Esta conducta gubernamental y privada contribuye a que aumente la inseguridad pública, social, laboral, económica y ambiental y a que se retroalimenten y conformen como retos o amenazas a la seguridad nacional, si consideramos el criterio de la dimensión o tamaño de la inseguridad múltiple.

El criterio gubernamental de sólo considerar riesgos o amenazas a situaciones que puedan rebasar la capacidad de respuesta del Estado es de bomberos: articulación de narcos, pobres y guerrilleros en una región, pero, eso no soluciona el problema, lo prolonga. Urgen estadistas democráticos. Deseo al público lector, dado el negativo entorno futuro, que el próximo año sea mejor, que sea al menos como los primeros meses del 2008, cuando el deterioro de la nación y del Estado no era tan grave.

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